{"id":218993,"date":"2026-10-10T08:57:54","date_gmt":"2026-10-10T06:57:54","guid":{"rendered":"https:\/\/otraronda.xyz\/rock\/moneo-el-hombre-discreto\/"},"modified":"2026-10-10T08:57:54","modified_gmt":"2026-10-10T06:57:54","slug":"moneo-el-hombre-discreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/otraronda.xyz\/rock\/moneo-el-hombre-discreto\/","title":{"rendered":"Moneo. El hombre discreto"},"content":{"rendered":"<div>Nadie hoy encarnar\u00eda mejor el esp\u00edritu de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza que Rafael Moneo : sabio, liberal, atento. En lo suyo, la arquitectura, admirable; tanto como, dicen, ha sido un pedagogo ejemplar. Si Cervantes emple\u00f3 la palabra \u00abdiscreto\u00bb como juicioso, inteligente, agudo, prudente, sagaz, y, por supuesto, tambi\u00e9n discreto, discreto es la palabra que mejor se aviene para definir a ese hombre que a punto est\u00e1 de cumplir los noventa a\u00f1os. Y si no se a\u00f1ade aqu\u00ed \u00abelegante\u00bb , que tambi\u00e9n le define, es porque la elegancia est\u00e1 sujeta a las contingencias del tiempo y de las modas. Es la impresi\u00f3n que ha sacado uno de la lectura de la biograf\u00eda monumental &#8216;Rafael Moneo, construir las ideas&#8217; (Acantilado), de Carmen D\u00edez Medina.Las ciudades las recorren a pie tres clases de personas. Las que suelen caminar mirando al suelo (los mis\u00e1ntropos). Con la mirada al frente (distra\u00eddos, si no abrumados por la vida diaria). Y, en fin, los que marchan con la barbilla en alto escrutando las fachadas de las casas , sean importantes o no, bonitas o feas. Estos, los ilusos, somos una minor\u00eda. No obstante, llegamos a viejos y nos morimos sin haber reparado en la mayor parte de las casas de las ciudades en las que hemos vivido a veces durante d\u00e9cadas. Este libro lo leer\u00e1n, sin duda, quienes saben mucho de arquitectura , pero tambi\u00e9n gentes como yo y acaso t\u00fa, si eres de los que suelen recorrer las calles mirando hacia los balcones, entrar en las estaciones de tren y museos ponderando la altura de los techos y preguntarse por qu\u00e9 no vivir\u00edamos en tal piso, pero s\u00ed en tal otro.Lo que empez\u00f3 siendo una tesis doctoral, hace treinta a\u00f1os, se ha convertido en uno de los mapas m\u00e1s fiables de la modernidad arquitect\u00f3nica en Espa\u00f1aD\u00edez Medina, arquitecta, historiadora de la arquitectura y disc\u00edpula suya, ha escrito \u00abel libro\u00bb de Moneo. Lo que empez\u00f3 siendo una tesis doctoral, hace treinta a\u00f1os, se ha convertido ahora en uno de los mapas m\u00e1s fiables de la modernidad arquitect\u00f3nica en Espa\u00f1a. Ha contado con los fabulosos archivos del maestro y tambi\u00e9n con aquello que le ha ido contando \u00e9l de viva voz (la parte personal de estas m\u00e1s de quinientas p\u00e1ginas, a veces \u00edntima y aqu\u00ed en letra peque\u00f1a, contribuye a agrandar su figura; preciosos sus recuerdos como becario de la Academia de Espa\u00f1a en Roma ). Asombra, se mire por donde se mire. Quien nonagenario sigue trabajando en todo el mundo, hizo con apenas cuarentaitr\u00e9s a\u00f1os la que probablemente quede como una de las obras m\u00e1s hermosas de la arquitectura espa\u00f1ola del siglo XX: el Museo Romano de M\u00e9rida . Algo dificil\u00edsimo de entender: c\u00f3mo trasvasar el mundo cl\u00e1sico a la modernidad sin destruirlo ni banalizarlo, o al rev\u00e9s, c\u00f3mo ser moderno sin parecerlo apenas. No hay m\u00e1s que visitarlo un domingo, con mucho p\u00fablico local de los pueblos vecinos mezclado con estudiosos cosmopolitas venidos del orbe entero a verlo: a unos y otros parece iluminarles por igual la sonrisa de felicidad con que disfrutan de ese espacio prodigioso.No otro es el cometido de la gran arquitectura: mejorarnos la vida con el mayor respeto a lo mejor que fuimos y cambiar lo peor sin ofendernosEn el libro se recogen las obras m\u00e1s importantes que han salido de su estudio (del Kursaal de San Sebasti\u00e1n a la Estaci\u00f3n de Atocha de Madrid), pero es la suma de vida y trabajo la que impresiona. Qu\u00e9 fuerza de la naturaleza para compatibilizar la docencia (como jefe del departamento de arquitectura de la Universidad de Harvard durante quince a\u00f1os), concursar con cien proyectos (unas veces ganando, otras perdiendo), levantar edificios en los cinco continentes, pasarse la vida subido a un avi\u00f3n, ocuparse de la familia (su mujer Bel\u00e9n Feduchi es parte inseparable de todo ello), dinamizar a sus colaboradores (a partir de un momento tambi\u00e9n su hija Bel\u00e9n, arquitecta como \u00e9l) e intervenir en los debates junto a los arquitectos m\u00e1s influyentes del mundo (su premio Pritzker le ha sentado al lado de los m\u00e1s grandes caballeros de esa Tabla Redonda de la arquitectura, de Rossi y Venturi a Siza o Utson). La 2GMundial y cuanto destruy\u00f3 permiti\u00f3 dinamizar la arquitectura en Europa, Estados Unidos y Jap\u00f3n como nunca. La prosperidad que sigui\u00f3 hizo posible desescombrar las ruinas, y rehumanizarlas de una manera\u2026 discreta, sencilla y, s\u00ed, elegante. As\u00ed es la arquitectura de muchos de esos colosos, tambi\u00e9n la de Moneo.La gente que camina a diario por la ciudad o entra en una estaci\u00f3n de tren o acude a un hospital probablemente no repara en que alguien ha pensado en \u00e9l, en hacer de su tiempo algo apacible y racional, suprimiendo del espacio estorbos y tropiezos . No otro es el cometido de la gran arquitectura: mejorarnos la vida con el mayor respeto a lo mejor que fuimos y cambiar lo peor sin ofendernos. Como hac\u00edan, por cierto, los viejos institucionistas, modernos tambi\u00e9n sin parecerlo.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie hoy encarnar\u00eda mejor el esp\u00edritu de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza que Rafael Moneo : sabio, liberal, atento. 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