Bajar al garaje con el tiempo justo para ir a trabajar o a la cita médica, sentarse en el asiento, pulsar el botón de arranque y ver que el motor no tiene fuerza para girar. Es algo que a muchísimas personas les ha pasado, como mínimo, una vez en la vida, y lo habitual suele ser llamar a la grúa, llevar el coche al taller y cambiar la batería, dando el problema por zanjado.
Pero si se repite a las pocas semanas, habrá que pensar en otras posibles causas que no estábamos contemplando en un primer momento.
Cuando esto pasa, normalmente los mecánicos atienden a un posible fallo del alternador o a una fuga de corriente, pero la realidad es otra. En muchos casos el coche está en perfecto estado, y el verdadero problema, por tanto, está en que dejamos las llaves demasiado cerca del coche.
Tu coche detecta la llave
La industria automotriz ha estandarizado los sistemas de apertura y arranque sin llave, dándonos la comodidad de acercarse al coche, tirar de la manilla y que se abra sin sacar el mando del bolsillo. Para que esto suceda, la llave emite constantemente una señal de radiofrecuencia de baja intensidad, mientras que las antenas receptoras ocultas en la carrocería del vehículo las reciben y están constantemente recibiéndolas.
Aquí es donde entran en juego la física y la arquitectura de nuestras viviendas. Según informes técnicos respaldados por entidades automovilísticas europeas de referencia como el RACE en España o el ADAC alemán (pioneros en advertir sobre las vulnerabilidades de estas llaves), el rango de acción de estos mandos puede alcanzar entre los 5 y los 8 metros de distancia. Sin embargo, en la práctica, son pocos los coches que funcionan así, pues la gran mayoría solo se encienden si la llave está a menos de 2 metros del coche.

Si vives en un chalet adosado y aparcas en la puerta, o si tu plaza de garaje está justo debajo del piso y tienes la costumbre de dejar las llaves en la típica bandejita del recibidor, estás cometiendo un error fatal. El coche detecta la proximidad de la llave a través de las paredes y, en ese instante, la Centralita Electrónica del vehículo se despierta asumiendo que el conductor está a punto de subir.