Durante las últimas semanas, en España, hemos sufrido un episodio de lluvias muy intenso, llegando a estar, en algunas provincias, más de 60 días seguidos lloviendo, lo que se traduce en récords. Es por ello que embalses y ríos están a su máxima capacidad.
Actualmente, parece que hay una tregua, y aunque vemos más agua en el horizonte, lo que realmente nos preguntamos es: ¿habrá un verano seco?, debido a la cantidad de precipitaciones de estas semanas, ¿o es algo que no influye tanto a la hora de predecir el tiempo?
Cómo debería ser el tiempo en el verano de 2026
Para entenderlo mejor, hay que tener clara una cosa: el tiempo no “compensa” lo que ha pasado antes. Que haya llovido muchísimo en invierno o en primavera no significa que el verano vaya a ser seco como respuesta. La atmósfera no funciona así (al menos no después de varias semanas). Toda esa lluvia sí afecta al suelo, a los embalses y al paisaje, que ahora está mucho más verde y con más agua disponible, pero no decide automáticamente cómo será el verano, sobre todo, debido a que la Tierra es muy grande, y que en unas semanas volverá a llover es un hecho; lo que hay que ver, es dónde, ya que mientras unas zonas tendrán un invierno y verano seco, otras podrían volver a sufrir una racha de precipitaciones.
Lo que realmente marca el tiempo en verano son factores más grandes, los que mueven el “tablero” del clima. Por ejemplo, dónde se coloca y qué fuerza tiene el anticiclón de las Azores, qué temperatura tienen el Atlántico y el Mediterráneo o si están activos fenómenos como El Niño o La Niña. Todo eso influye en si tendremos semanas muy estables y calurosas o si, por el contrario, habrá más tormentas y cambios.

Además, no podemos olvidar que el clima va cambiando con el tiempo, por ciclos, y que en los últimos años, los veranos en España están siendo últimamente muy calurosos y con olas de calor más largas, aunque los meses anteriores hayan sido lluviosos. Es verdad que, si el suelo está húmedo, al principio del verano puede tardar un poco más en dispararse el calor, porque parte del sol se usa en evaporar esa agua. Pero si se instala durante días o semanas un tiempo estable y sin nubes, las temperaturas acaban subiendo igualmente, por lo que podríamos verlo a principios de mayo fácilmente.