¿Eres de los que suele tener el disco duro repleto de videojuegos y apenas te queda espacio para otros documentos? Entonces, has entrado en el artículo indicado. Vamos a explicarte cuál es la alternativa barata a la que puedes optar en el caso de que quieras liberar una buena cantidad de espacio del almacenamiento interno de tu ordenador.

Si te gusta jugar en tu PC y tener el escritorio lleno de accesos directos a juegos, no te culpo. Es más común de lo que crees, a pesar de que muchas veces luego no cuentes con el suficiente tiempo como para pasarte todos los títulos que has instalado. En el caso de que te hayas quedado sin espacio y quieras ampliarlo, es posible que tu portátil o tu torre de ordenador no lo permitan, sobre todo si ya vienen montados de fábrica.

Aquí es donde el almacenamiento externo comienza a ser relevante y a marcar realmente la diferencia. Su empleo es muy sencillo y no tendrás que estar atornillando o desatornillando tus componentes para instalar un disco duro adicional. ¿Cuál es la mejor recomendación?

Los SSD externos: la opción más productiva para ejecutar tus juegos

No hay duda de que los juegos modernos son cada vez más pesados y el cúmulo de gigas que sustentan puede llegar a resultar bastante abrumador. Muchos de ellos, sobre todo los competitivos triple A como Call of Duty, alcanzan los 200 GB con todos los parches de actualizaciones y DLCs incluidos, tales como modelados en resolución 4K y audio de alta calidad. Atrás quedaron aquellas generaciones donde la tecnología era más simple y tan solo tenías que ocupar una capacidad mínima de memoria interna para consumir tus horas de ocio.

En los tiempos que corren, esto puede generar auténticos dolores de cabeza al tener que administrar constantemente el espacio del disco duro para terminar ahorrando una pequeña cantidad de gigabytes. De esta manera, estarás obligado a priorizar qué títulos instalar y elegir entre aquellos que más suelas jugar.

Una de las soluciones más efectivas es adquirir un SSD externo. Son más baratos que las unidades NVMe, aunque el rendimiento siempre va a ser inferior al disponer de velocidades de transmisión de datos más reducidas. Aun así, sigue siendo una magnífica opción al contar con un sistema de instalación fácil y práctico, ya que únicamente se conectan al ordenador por cable USB (es preferible que ambos dispositivos permitan tecnología USB 3.0 para una mejor experiencia).

Pero otra de sus ventajas es que obtienes un espacio de almacenamiento extra sin riesgos de dañar el hardware. Simplemente enchufas el disco duro e instalas tus juegos. Incluso, podrás jugar con ellos desde este dispositivo con soltura.

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