Cierre de Bluepoint Games

El ecosistema de los videojuegos vuelve a encajar un golpe importante: Sony ha decidido cerrar Bluepoint Games, uno de los estudios más valorados de la familia PlayStation Studios. La compañía japonesa ha comunicado que la desarrolladora con sede en Austin, Texas, bajará la persiana el próximo mes de marzo tras casi dos décadas de actividad y cinco años integrada en el conglomerado de Sony Interactive Entertainment.

La noticia, adelantada por el periodista Jason Schreier en Bloomberg y confirmada por portavoces oficiales de PlayStation, implica que alrededor de 70 personas perderán su puesto de trabajo. Aunque desde Sony se insiste en que se intentará recolocar a parte de la plantilla dentro de su red global de estudios, lo cierto es que el mensaje llega en un momento especialmente delicado para el sector, también en Europa y España, donde los recortes y cierres se han convertido casi en el pan de cada día.

Una decisión tomada tras una «revisión empresarial» en un entorno complicado

De forma oficial, Sony atribuye el cierre de Bluepoint Games a una «reciente revisión empresarial» y a un contexto económico cada vez más exigente para los videojuegos. En un comunicado remitido a los empleados y compartido internamente en la división de PlayStation Studios, Hermen Hulst, máximo responsable de los estudios de Sony, desgrana los motivos que han llevado a esta medida.

Hulst explica que la compañía está operando en «un entorno industrial cada vez más desafiante», marcado por el aumento de los costes de desarrollo, la ralentización del crecimiento global del mercado y cambios notables en el comportamiento de los jugadores. A ello se suman presiones económicas de carácter general, que dificultan mantener una producción de grandes títulos de forma sostenible, incluso para gigantes como Sony.

Según el ejecutivo, para poder adaptarse a esta realidad, PlayStation se ha visto obligada a analizar a fondo su estructura, proyectos y prioridades. De ese análisis ha salido la decisión de cerrar Bluepoint Games en marzo, con el objetivo de «cumplir con las necesidades actuales» a la vez que se preserva lo que la compañía considera una posición sólida de cara a los próximos años.

Hulst insiste en que la decisión «no se ha tomado a la ligera» y subraya en varias ocasiones el talento del estudio y la calidad de su trabajo a lo largo de los años. El mensaje interno también apunta a que, cuando sea posible, se buscarán oportunidades para parte de los desarrolladores afectados dentro de otros equipos de PlayStation Studios, aunque sin garantías concretas ni cifras cerradas.

En paralelo, Sony remarca que, pese a lo doloroso de este cierre, mantiene intacta su hoja de ruta creativa. La compañía asegura que la creatividad, la innovación y la producción de experiencias memorables para los jugadores seguirán siendo el núcleo de PlayStation Studios, con una planificación que, según sus responsables, es ambiciosa para los próximos ejercicios fiscales.

Un especialista en remakes y remasterizaciones con casi 20 años de trayectoria

Detrás de esta decisión empresarial hay un estudio con una trayectoria muy particular dentro del ecosistema PlayStation. Bluepoint Games fue fundado en 2006 por Andy O’Neil y Marco Thrush, dos antiguos miembros de Retro Studios, y rápidamente encontró su nicho en el terreno de los remakes, remasterizaciones y ports de títulos ya consolidados.

A lo largo de los años, el equipo se ganó un enorme respeto entre los jugadores por su capacidad para actualizar clásicos sin traicionar el espíritu original. En su lista de proyectos figuran recopilatorios y versiones remasterizadas como God of War Collection, The Ico & Shadow of the Colossus Collection, Metal Gear Solid HD Collection, Uncharted: The Nathan Drake Collection o Gravity Rush Remastered, que ayudaron a preservar y acercar a nuevas generaciones franquicias clave para la marca PlayStation.

Además de esas colecciones, el estudio también participó en ports y trabajos de apoyo para otros títulos, como la versión de Titanfall para Xbox 360, el desarrollo de Blast Factor en sus inicios, o colaboraciones en proyectos como PlayStation All-Stars Battle Royale y Flower. Esa experiencia técnica fue consolidando la imagen de Bluepoint como un «equipo de confianza» para revisitar IP ya consagradas.

Sin embargo, el prestigio del estudio alcanzó otro nivel con dos proyectos muy concretos dentro del catálogo de PlayStation. Por un lado, la nueva versión de Shadow of the Colossus para PS4, lanzada en 2018, demostró la capacidad de Bluepoint para reimaginar visualmente un clásico sin alterar su esencia jugable. Por otro, el remake de Demon’s Souls para PS5, uno de los títulos de lanzamiento de la consola, se convirtió en la carta de presentación técnica de la nueva generación de Sony y en el proyecto más ambicioso del estudio.

Ese trabajo bien hecho culminó con la adquisición de Bluepoint por parte de Sony en 2021. Hasta entonces, el estudio había colaborado estrechamente con PlayStation, pero a partir de ese momento pasó a integrarse formalmente en la estructura de PlayStation Studios, algo que en su día se interpretó como un movimiento lógico para asegurar la continuidad de sus remakes e incluso abrir la puerta a nuevas producciones originales.

Del apoyo a God of War Ragnarök al fracaso de un juego como servicio

Tras su compra, Bluepoint Games pasó a trabajar como equipo de apoyo en grandes producciones internas de Sony. Una de las más relevantes fue God of War Ragnarök, donde la desarrolladora colaboró con Santa Monica Studio en distintas tareas de producción. Para la marca PlayStation, contar con Bluepoint en un proyecto de este calibre era una forma de aprovechar su experiencia técnica al servicio de una de sus franquicias estrella.

Una vez finalizado su papel en Ragnarök, el estudio inició un nuevo encargo: un juego como servicio ambientado en el universo de God of War. Este proyecto formaba parte de la estrategia corporativa con la que Sony buscaba reforzar su presencia en el terreno de los juegos como servicio, un segmento que la compañía consideraba prioritario para diversificar ingresos y competir con fenómenos como Fortnite o Roblox.

Sin embargo, la apuesta por los juegos como servicio empezó a tropezar internamente. En 2025, Sony decidió cancelar el proyecto de Bluepoint basado en la saga de Kratos, en paralelo a la paralización de otro título con un enfoque similar que estaba siendo desarrollado por Bend Studio, responsables de Days Gone. Ese giro estratégico dejó a Bluepoint sin el proyecto en el que llevaba años trabajando.

Fuentes cercanas a la compañía apuntan a que, tras la cancelación, no se autorizó un nuevo desarrollo original para el estudio, ni se consiguió encontrar una alternativa que garantizase su continuidad en el ecosistema de PlayStation. En este contexto, y con la presión de los costes de producción al alza, la dirección de Sony terminó optando por el cierre del estudio en lugar de reorientar sus recursos hacia otros proyectos.

Este desenlace ha generado la percepción, entre parte de la comunidad y analistas del sector europeo, de que la compra de Bluepoint pudo estar condicionada desde el inicio por la intención de usarlo como pieza clave en la ofensiva de juegos como servicio. Una ofensiva que, al no cuajar como se esperaba, ha dejado a varios equipos en una situación muy delicada.

Impacto para la plantilla y para la estrategia global de Sony

En el plano humano, la consecuencia más inmediata del cierre es evidente: unos 70 trabajadores perderán su empleo cuando Bluepoint cierre oficialmente en marzo. Sony ha repetido en distintos comunicados que está evaluando la posibilidad de recolocar a algunos empleados en otros estudios internos, pero no ha detallado cuántos puestos alternativos puede ofrecer ni en qué equipos concretos.

Este movimiento coloca a Bluepoint como otro de los estudios de PlayStation que desaparecen en un período marcado por reestructuraciones y recortes. En los últimos años, Sony ya había tomado decisiones similares con otros equipos, dentro de un plan más amplio de ajuste de recursos y revisión de su cartera de proyectos, a pesar de que las cifras económicas globales de la compañía seguían reflejando incrementos de ingresos y beneficios en el área de videojuegos.

La situación se enmarca en un contexto de ola de despidos y cierres de estudios a nivel internacional, que también ha salpicado a desarrolladoras europeas y españolas. Pese a que Bluepoint está radicada en Estados Unidos, el cierre se percibe como un síntoma más de la presión que vive la industria en su conjunto, afectando a cadenas de producción, colaboraciones y oportunidades laborales para profesionales de todo el mundo.

Desde un punto de vista estratégico, la desaparición del estudio alimenta las dudas sobre la apuesta de Sony por los juegos como servicio. La cancelación de varios proyectos, algunos ligados a franquicias tan potentes como God of War, Marvel’s Spider-Man o The Last of Us, y la pérdida de un equipo con la reputación de Bluepoint, han llevado a muchos jugadores europeos a cuestionarse hasta qué punto la dirección actual de la compañía está alineada con las preferencias de su base de usuarios, tradicionalmente más volcada en experiencias para un jugador con fuerte carga narrativa.

Mientras tanto, la compañía insiste en que su hoja de ruta para los próximos ejercicios fiscales sigue siendo sólida y que, pese a los recortes, los planes de lanzamiento de nuevos títulos continúan adelante. No obstante, el cierre de un estudio tan bien valorado como Bluepoint deja una sensación agridulce en la comunidad, especialmente entre quienes veían en la desarrolladora una candidata ideal para rescatar clásicos de PlayStation muy demandados también en los mercados europeo y español.

El legado de Bluepoint Games dentro de la familia PlayStation

Más allá de la decisión empresarial, el nombre de Bluepoint Games quedará asociado para muchos jugadores a algunas de las mejores revisiones y remakes de la historia reciente de PlayStation. Desde España y el resto de Europa, buena parte de la comunidad conoció al estudio precisamente a través de esas nuevas versiones de clásicos que llegaron a las consolas de Sony con gráficos actualizados y mejoras técnicas notables.

A lo largo de casi 20 años, el equipo trabajó en títulos como Blast Factor, God of War Collection, The Ico & Shadow of the Colossus Collection, Metal Gear Solid HD Collection, Uncharted: The Nathan Drake Collection, Gravity Rush Remastered, el remake de Shadow of the Colossus y el de Demon’s Souls, además de su contribución a God of War Ragnarök. Esa lista, que incluye franquicias muy populares en el mercado europeo, ha sido clave para conservar el catálogo clásico de PlayStation en las generaciones más recientes.

En varias declaraciones tras conocerse el cierre, portavoces de Sony han destacado que Bluepoint ha ofrecido «experiencias excepcionales» a la comunidad PlayStation gracias a su experiencia técnica y a la calidad de su trabajo. Las comunicaciones oficiales repiten conceptos como «talento increíble», «pasión» o «creatividad» a la hora de describir la aportación del estudio, un tono que contrasta con la dureza de la medida adoptada.

Uno de los aspectos que más se lamentan, tanto entre aficionados como entre analistas, es que el estudio no haya tenido ocasión de consolidarse con una gran obra original propia. Aunque en los últimos años se había insinuado la posibilidad de que Bluepoint pasase de los remakes a un proyecto completamente nuevo, la cancelación del juego como servicio de God of War y la posterior clausura del equipo han cortado de raíz esa opción.

Entre la comunidad se han multiplicado los comentarios recordando el trabajo realizado en remakes como Demon’s Souls y Shadow of the Colossus, que muchos jugadores europeos consideran referencias en cuanto a cómo actualizar un clásico respetando el material original. No son pocos los que ven en este cierre una oportunidad perdida para seguir rescatando sagas de culto de la librería de PlayStation, algo que, a juzgar por el interés en foros y redes sociales, hubiera tenido una buena acogida en mercados como el español.

Con todo, la desaparición de Bluepoint Games se suma a una etapa convulsa para Sony y para la industria en general, donde las grandes cifras de ventas no siempre se traducen en estabilidad para los equipos creativos. El estudio que durante años se especializó en dar una segunda vida a los clásicos de PlayStation se despide dejando un catálogo muy apreciado y una sensación generalizada de que, en otras circunstancias, todavía podría haber tenido mucho que aportar a las consolas de la compañía, tanto dentro como fuera de Europa.

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