Comprar por internet ha cambiado por completo nuestros hábitos de consumo hasta el punto de convertir el salón de casa en un inmenso probador lleno de cajas de los paquetes que nos llegan. Pedimos tres pares de zapatillas para acertar con el número, compramos una cámara para el fin de semana y la enviamos de vuelta el lunes, o simplemente devolvemos un cable de dos euros porque nos hemos equivocado de puerto. La política de devoluciones gratuitas nos ha malacostumbrado a pensar que en el comercio electrónico no hay consecuencias.

En el caso que hoy nos importa, cabe destacar que Amazon utiliza sofisticados sistemas de inteligencia artificial para auditar el comportamiento de sus clientes. Si tu historial de compras muestra un patrón abusivo, el sistema no dudará en bloquear tu cuenta de forma unilateral, permanente y sin derecho a réplica.

Algoritmo de rentabilidad

Amazon asigna a cada usuario una métrica interna que puntúa el valor del ciclo de vida del cliente. Este algoritmo cruza constantemente lo que gastas con lo que le cuestas a la empresa en gastos de envío, manipulación de devoluciones y pérdida de valor de los productos abiertos.

Si tus devoluciones generan más costes operativos que los beneficios de tus compras efectivas, saltan las alarmas. El sistema informático te marca con una bandera roja y tu cuenta pasa a ser revisada por un equipo especializado. No existe un porcentaje exacto de devoluciones permitido publicado oficialmente, ya que el algoritmo evalúa el contexto, porque no es lo mismo devolver cinco fundas de móvil defectuosas de diez euros, que devolver un ordenador portátil de dos mil euros abierto y usado tras quince días.

Paquetes de Amazon preparados para reparto
Amazon envía un correo a sus clientes para avisarles del riesgo existente por ataques de phishing. / Foto: Amazon

Lo que no debes hacer

Si quieres mantener tu cuenta segura, hay ciertos comportamientos de compra que los algoritmos de prevención de fraude tienen catalogados como riesgo crítico:

Facebook
Instagram