La llegada a la habitación del hotel o al apartamento turístico marca el inicio oficial de las vacaciones de verano. En ese instante, uno de los gestos más automatizados por todos es el de conectarse, nada más llegar, a la red WiFi de la estancia.
Esto, que nos hace disponer de conectividad gratuita y de alta velocidad, parece una ventaja indispensable para la estancia, pero hay que tener también cuidado, porque también son uno de los entornos más vulnerables.
Lo peor es que personas expertas en el tema pueden llegar a explotar esos vacíos de seguridad para hacerse con tus datos, y eso no es lo que queremos. En absoluto.
Cómo te roban los datos
El riesgo de las redes abiertas o con contraseñas compartidas de manera masiva no está en la honestidad del establecimiento hotelero, sino en la propia arquitectura de la tecnología inalámbrica de acceso público. Los informes anuales publicados por el Instituto Nacional de Ciberseguridad, conocido como INCIBE, fuente de referencia para mitigar los riesgos digitales en España, revelan que los entornos hoteleros carecen de sistemas avanzados de aislamiento de clientes, lo que permite que cualquier dispositivo conectado a la misma antena pueda ver e interactuar con los terminales del resto de los huéspedes.
La técnica más extendida entre los ciberdelincuentes en estos escenarios se denomina técnicamente Man-in-the-Middle u hombre en el medio. El atacante se sitúa físicamente en el vestíbulo o en una habitación cercana y, mediante herramientas de software especializado, que tampoco son muy caras, duplica el nombre de la red del hotel (por ejemplo, creando una red paralela llamada «WiFi_Hotel_Gratis»). Cuando el teléfono inteligente de la víctima busca cobertura, podría conectarse al punto de acceso del atacante. A partir de ese momento, toda la información que sale del terminal, desde las contraseñas de redes sociales hasta los códigos de acceso de la banca online, viaja directamente a través del ordenador del delincuente, quien descifra los paquetes de datos en tiempo real antes de que la víctima sospeche el más mínimo retraso en la navegación.

Pasos para protegerte
Afortunadamente, los usuarios de smartphones no se encuentran indefensos ante estas amenazas. Existen pautas muy directas que pueden seguirse y que anulan por completo la eficacia de los ataques informáticos en espacios compartidos. La clave sería seguir este proceso: