El nuevo equipo directivo de Bungie, el estudio de Sony creador de Destiny y Halo, ha publicado un extenso comunicado en el que explican los siguientes pasos para un estudio que, dicen, tiene que volver a ganarse la confianza de los jugadores, cambiando Marathon, retomando los contenidos eliminados de Destiny 2 y modificando su estrategia comunicativa.
En ese contexto, el periodista de Bloomberg Jason Schreier ha hablado en su canal de YouTube sobre <Project Payback, el sucesor de Destiny 2 que fue cancelado. No se trataba de Destiny 3, que ni está ni estuvo en desarrollo (el equipo de la saga fue diezmado en junio), sino una nueva aproximación a la saga de ciencia ficción.
El título era un sandbox de mundo abierto centrado en la exploración y en la resolución de puzles. Los jugadores no controlarían a un Guardián personalizable, sino a personajes del universo Destiny. El proyecto, dirigido por los entonces jefes de la saga, Luke Smith y Mark Noseworthy, fue cancelado tras el lanzamiento en junio de 2024 de Destiny 2: La forma final, la aclamada última gran expansión del looter shooter.
El objetivo era atraer a una audiencia más joven
Schreier cuenta que ni siquiera sabían si iban a llamarlo Destiny 3 o de otra manera, ya que iba a ser un juego bien diferente inspirado por el exitoso Genshin Impact, aunque no en términos de monetización. El objetivo era atraer a una nueva audiencia, más joven, porque el muro de entrada a Destiny 2 se hacía más infranqueable con cada nueva expansión.
«[…] la edad media no hacía más que aumentar a medida que avanzaba el juego, ya que no era un juego que atrajera muy bien a nuevos jugadores, sobre todo cuando se archivaba contenido y se volvía realmente inaccesible para quienes aún no estaban familiarizados con la historia y los personajes del universo», relata el periodista. «Así que eso siempre fue un problema y algo para lo que Bungie siempre estuvo buscando una solución».