
Para poder acercaros a Rubén me he tenido que informar, de igual manera que con otros músicos y bandas… En este caso reconozco que la investigación me ha hecho volar al pasado, con una nostalgia sublime, hasta llegar a sentirme feliz de ver y leer sobre una persona que vive y ama el Rock.
Salvando lógicamente algunas cosas, casi podría verme a mí mismo reflejado en este perfil. Esto es una forma de vida y otra visión de cómo vivir. Creo que no se os pasa de largo lo que comento, querido lector o lectora. Una banda y su música como detonante para lanzar a los cuatro vientos la frase “esto es lo mío”, sintiendo cada nota y cada movimiento de esos músicos que estás escuchando o visionando en el reproductor VHS de la época. A partir de ese momento tu vida empieza un bagaje singular por la sociedad que deambula por otro camino más facilón, sin tanto sentimiento, sintiendo esa frialdad del egoísmo más embaucador.
El nacimiento de un rockero, sociólogo y profesor
Cuando decidí allá por 2020 iniciar un monográfico dedicado íntegramente a los escritores que llevan el Rock en la sangre, uno de los primeros artículos lo dediqué a Miguel Luis Carrasco Ramo.
Miguel es otro perfil como el que os voy a presentar, ya que mientras estaba activo difundía el Rock como banda sonora al tiempo que impartía clases al alumnado. En la actualidad sigue defendiendo el libro de su homónimo documental “Una Historia del Rock”.
Así lo explicaba en su momento Leo Cebrián, redactor de LosMejoresRock.com:
“Lo que en un principio se planteó como un trabajo para sus alumnos de la asignatura de Ética se convirtió más tarde en un programa de radio en la emisora colegial, y posteriormente en un Power Point que fue presentando por cuantos centros educativos le reclamaban. El éxito de las conferencias se ha prolongado durante el tiempo y actualmente Miguel sigue impartiendo su clase maestra en un formato audiovisual de dos horas, con frecuencia acompañado de música en directo y siempre con temas y canciones representativas de los distintos estilos de los que explica su origen y evolución”.
El pasado 1 de diciembre saltó la noticia del incidente en la Universidad de Almería en referencia al documental anteriormente mencionado. El propio director subió a sus redes sociales un comunicado bastante contundente, que decía así:
“Hola a todos.
Hace unos días y con motivo del incidente acaecido en la Universidad a raíz del estreno de mi película-documental “Una Historia del Rock”, publiqué el comentario que os vuelvo a reproducir hoy.
“El “gabinete de prensa” de la Universidad ha decidido que la actividad “Una Historia del Rock” no será cubierta porque no es “de especial interés institucional”.
Al parecer, el Rock sigue siendo demasiado atrevido, demasiado vivo y demasiado incómodo para ciertas estructuras ancladas en el pasado.
Mientras se promueven actividades “seguras” y silenciosas, la cultura Rock -tan influyente como cualquier movimiento social del siglo XX- se queda fuera por no encajar en el molde. Quizá dentro de unas décadas el Rock sí les parezca interesante… cuando lo puedan exhibir como un fósil. ¡Salud!”.
No conforme, este luchador con décadas de trayectoria publicó su pensamiento en voz alta ante los hechos graves acaecidos para la cultura en pleno siglo XXI. Lo hizo en nuestra web KMPCulturaRock.com, de la que es colaborador.
https: // kmpculturarock.com/en-el-ano-2525-si-la-universidad-aun-sigue-viva/
“Tengo un Sueño” es su propio programa en formato podcast, en el que se conmemora el 25 aniversario del Frank Rock&Blues Festival de Torreperogil (Jaén), otra muestra más de su lucha incesante por las guitarras distorsionadas.
Por circunstancias de la vida se han conocido, ya que nuestro protagonista es mucho más joven. Y no queremos menospreciar la edad de Miguel, ya que él está disfrutando de una jubilación que le corresponde por toda esa vida cotizando en el mundo de la docencia. Pero he aquí el relevo: Rubén Rodríguez Puertas, nacido en Zaidín (Granada) en el año 1984 en una casa de familia obrera sin lujos ni pretensiones de grandeza, donde se podía palpar el olor a humildad en el ambiente.
Ubicados en una zona autentica de la época, un barrio donde se miraban cara a cara para poder transmitir lo que fuese necesario, en esas calles se llegó a celebrar uno de los festivales gratuitos de Rock más antiguos y emblemáticos del país. Me refiero al “Zaidín Rock”, que sirvió para que nuestro anfitrión diese sus primeros pasos a la hora de entender la cultura rockera.
Es dentro de esas paredes donde se empezaba a intuir un profesor universitario que paradójicamente no encajaba bien las normas. Autodefinido como inquieto, era difícil llevarle por otro camino. Hasta tal punto fue así que no tardó en darse cuenta: “joder, si parezco la oveja negra”, exclamaba el futuro profesor. De hecho, le expulsaban de clase por ser de los peores alumnos. Nada que ver con sus hermanas, que eran unas “empollonas”.
Así fue hasta que llegó una situación muy dolorosa para Rubén, quien vio cómo su propia madre, fan de Triana y de Jesús de la Rosa, sufría en silencio por sus malas notas y sus continuas ausencias a clase. Nunca le dijo nada: no le regañó, no le gritó, no le reprochó nada. Pero él veía cómo esa tristeza la iba apagando poco a poco, marcándole a fuego esa culpa.
Aun así, ella llegó a entender el perfil de su hijo e incluso le regaló una cinta que todavía conserva como si de un tesoro se tratase. Hablamos del ‘Get a Grip’ de Aerosmith, con la que dejó claro a su retoño que esto también formaba parte de su persona. Pero esta situación sobrepasó a nuestro protagonista. “¡Hasta aquí hemos llegado! Madre, esto va a cambiar”, pensó. Días atrás, sus malas notas, sus pellas (o hacer novillos, una expresión española que significa faltar a clase o una obligación sin justificación) y el inconformismo eran las notas discordantes en su vida personal.
No hay peor castigo que ver entristecerse a la persona que te dio la vida, al sentir que su hijo no estaba siendo quien podía llegar a ser. Ella creía en él, en su potencial, y esa fe silenciosa fue la que puso en marcha la maquinaria para que Rubén decidiera poner punto final a aquella etapa y empezar a cambiar, pasando de hacer “novillos” a tener uno de los mejores expedientes del instituto, siendo su madre el motor de lo que él es ahora.
Un vecino, un vídeo VHS y la varicela
Me cuenta este futuro sociólogo que ante esa situación cortó por lo sano, pasando así a canalizar su rebeldía: de repetir curso a sacar las mejores notas de la ESO y el Bachillerato. “Eso dice mucho de ti”, me atrevo a comentar. Rubén dio un giro universal a su conducta, añadiendo a sus logros la carrera de Sociología. Siempre le atrajeron la historia, la lucha por las injusticias y la desigualdad… y por supuesto la sociología. Además de profundizar en estos temas, suponía un lenguaje que le ayudaba a entender todo lo que observaba en su vida, en la calle.
Todo esto formaba parte de su ser, surcando en paralelo su pasión por el Rock, que dio paso a esa iniciación musical desde el colegio. Esos “corrillos” en modo reunión con los mayores de otros cursos le llevaron a conocer formaciones como Iron Maiden o Guns N Roses…, lo que puso sonido a su actitud y rebeldía.
También llegó a su vida otro episodio que le marcó para siempre. Pilló la varicela, quedando lógicamente en modo “confinado”, una palabrita muy actual para todo ser viviente. Fueron semanas encerrado, plantando cara a esa infección viral altamente contagiosa.
Al ver el estado de reclusión instaurado en la vida de su colega, un vecino del bloque donde vivía -cincuentón el hombre, con el que departía charlas musicales sobre Bon Scott, AC/DC, Alice Cooper, The Sweet y en general todo el Hard Rock clásico-, le prestó discos y un VHS con el ‘Exposed’ de los Kiss, correspondiente al directo en Sidney de 1980. Las expectativas no eran entonces muy altas para el convaleciente.
La sorpresa llegó cuando en el vídeo sonó ‘Detroit Rock City’. Un Ace Frehley eléctrico y magnético, y Paul Stanley con su voz única le supusieron un antes y un después. Esta experiencia aportó a su identidad ese toque que le faltaba. Lleva con orgullo el apodo de “El Kissero”, ya que por algo dispone de toda la discografía, figuras, tatuajes y camisetas de esta banda tan emblemática.
Led Zeppelin también llegó a su playlist personal de la mano del guitarrista de Funkdación. Recibió clases de guitarra por parte de este músico profesional, quien le hizo ver que el sonido perfecto existe. Él le mostró cómo la espiritualidad y lo salvaje con un estilo elegante se dan la mano en esta formación británica.
Universidad, templos, funcionario y conciertos
Su identidad auténtica se asentó en esa universidad, donde se rodeó de personas con las que él mismo se sentía cómodo y a gusto. Punkis, alternativos, heavies… Ya con su denominación de “El Kissero”, Rubén se desenvolvía a la perfección dentro de esa comunidad, aprendiendo como en cualquier aula como las que él mismo conoce como alumno o funcionario.
Su etapa Punk le llevó a descubrir templos como El Perro Andaluz, continuando ya con su etapa actual metalera y hardrockera. Mala Vida, el mítico Rainbow, Dragonfly, Congarra y Alabama se añaden a la lista como sus sitios preferidos donde alternar y vivir. En todos ellos no solo encontró música: aprendió el Rock como cultura, como forma de vida, como movimiento social.
Como era de esperar, los conciertos llegaron a su vida y fueron el terreno perfecto para sentir la cultura musical. The Rolling Stones, AC/DC, Alice Cooper, W.A.S.P., Iron Maiden, Judas Priest, Aerosmith, Ozzy, Scorpions… Y cómo no, sus Kiss del alma. La banda ocupaba un lugar distinto, ya que ellos marcaron esa identidad. Su regreso a España en 2008 en el festival Kobetasonik fue un reencuentro con él mismo. La despedida en Cartagena, en el Rock Imperium de 2023, supuso cerrar un círculo emocional. Estas actuaciones quedaron grabadas en su retina y en su cabeza, sacudida al unísono con esos ritmos que le han tocado el alma.
En el año 2017 se doctoró en Estudios Migratorios. Un año después fue contratado por primera vez en la Universidad de Almería, consiguiendo el pasado enero de 2025 la tan esperada plaza de profesor titular de la institución. A día de hoy es uno de los nuestros: diferente, con identidad propia, sin el cerebro lavado, con su pelo largo y rizado, jeans de campana, botas cowboy, tatuajes y chupa de cuero. Rubén se hace querer entre el alumnado, con una muy buena acogida entre sus compañeros del área de Sociología, más allá de miradas o comentarios de una academia que a veces sigue anclada en lo rancio, en lo casposo, en lo que no entiende la diferencia.
Enfundarse un traje no va con él. Desde su autenticidad disfruta de su trabajo mientras suenan de fondo riffs potentes de guitarra cuando explica al alumnado cómo el Rock ha sido siempre un movimiento contrahegemónico, nacido de la clase obrera y enfrentado al poder. Une así sociología y Rock en el aula, utilizando la música como herramienta para entender los movimientos sociales, la cultura de resistencia y las formas de lucha que nacen desde abajo.
‘Danger: Rock and Roll Inside’, fotógrafo y escritor
Bajo este lema, que Rubén muestra con orgullo en la puerta de su despacho, utiliza el photovoice como herramienta crítica para analizar la realidad social a través de la fotografía, incorporando esta técnica novedosa a su forma de entender la sociología. Pero la fotografía no es solo una herramienta académica: es también una de sus grandes pasiones. Naturaleza salvaje, aves, desierto, mar, su amor por el Cabo de Gata… Como autor ha retomado la fotografía de fauna y con su trabajo ha llegado incluso a ganar algunos premios.
Otro proyecto se masca en las tareas de este hábil maestro. Se denomina “Sociología del Rock” y su formato es de tapa dura. Es un libro en el que la sociología y el Rock tienen algo esencial en común: herramientas combativas, como dos formas distintas de desafiar el mundo y dos lenguajes para la misma resistencia.
José Ramón Nieto “Kema Púas”
“Escuchar música te hace ser mejor persona y te limpia el alma. Si es Rock, mejor”.