Las aplicaciones de fidelización se han convertido en la herramienta principal de las grandes cadenas de supermercados para retener a su clientela. Teniendo en cuenta que cada vez es más caro hacer la compra, con muchos productos disparando su precio sin sentido, cualquier iniciativa que devuelva al cliente algo de dinero es más que bienvenida.
Con este planteamiento tan atractivo nació ReciclaYa, la herramienta de Carrefour diseñada para aunar la conciencia ecológica con el ahorro directo en caja.
El eslogan comercial no dejaba lugar a dudas, y es que el usuario solo tenía que utilizar la plataforma, separar correctamente sus envases y, como recompensa, obtendría descuentos directos.
Sin embargo, en la práctica, esto está reuniendo más críticas que halagos. Tal y como ha revelado recientemente el portal especializado Consumidor Global, decenas de usuarios están alzando la voz tras comprobar que la app hace aguas, dejándolos sin el saldo prometido y con una profunda sensación de haber perdido el tiempo.
Fallos de lectura
Detrás de cualquier aplicación que vincula compras con recompensas en forma de saldo hay una compleja arquitectura de bases de datos. Cuando un cliente pasa por caja, el sistema debe sincronizar el recibo de compra con la cuenta personal del usuario y, posteriormente, habilitar esos envases específicos en la interfaz de reciclaje. Es precisamente en esta sincronización de datos donde ReciclaYa está fallando.
Los testimonios recogidos en foros y grupos de redes sociales, como la popular página de Facebook Carrefourer@s, dibujan un escenario de fallos constantes. El problema más grave y recurrente es la pérdida absoluta de la trazabilidad. Usuarias como María Ángeles Quintero relatan la impotencia de realizar todo el proceso correctamente (escanear y procesar los productos para reciclar) y ver cómo el sistema se reinicia, perdiendo tanto el ticket de compra original como los puntos generados.

A este fallo, ya importante por sí solo, se le suma lo que algunos clientes, como Soledad Jiménez, denuncian, con comportamientos erráticos de la aplicación: el escáner no lee productos que han comprado y, de forma incomprensible, les adjudica la compra de otros productos que no se han llevado. Cuando la tecnología que debe auditar un sistema de recompensas falla en su tarea más básica, la credibilidad del programa entero se desploma, y eso le está pasando a Carrefour.