Llevamos ya unos años en los que creemos que, para saber si un móvil merece la pena o no, debemos mirarnos la hoja de especificaciones entera. Y en parte, es una buena guía para hacer una valoración detallada, pero la experiencia de uso y su comportamiento en el día a día es lo que manda. Y en esa línea, no veremos nada en esa lista.
Y ya en 2026, hay una característica que cada vez tienen más móviles, pero que no todos la incluyen. Algo que antes se consideraba un extra interesante, pero que ahora, al menos para mí, es un básico que todo terminal que suponga una importante inversión debe tener.
El mercado de la telefonía móvil ha llegado a un punto de madurez donde las diferencias son sutiles. Sin embargo, quienes prueban decenas de terminales al año saben detectar cuándo una función cambia las reglas del juego, y en mi caso, tras años usando los buques insignia de muchas marcas, dudaría en volver a ellos.
La característica que ha provocado este cisma no es el zoom digital de 100 aumentos ni la inteligencia artificial generativa, sino el telemacro. Y es vital entender que no tiene nada que ver con el modo macro que probablemente tienes en tu móvil actual y que casi nunca usas porque los resultados son mediocres.
Errores del Modo Macro
Cuando intentas hacer una foto a una flor, una moneda o un insecto con un Samsung Galaxy o un iPhone, el teléfono cambia automáticamente a la cámara ultra gran angular.
Sobre el papel podría ser buena idea, pero la realidad es que no sale para nada bien. Para que el objeto esté correctamente enfocado, tienes que acercar el teléfono muchísimo al objeto, a veces a escasos dos centímetros. Esto genera tres problemas que arruinan la foto el 90% de las veces, y te lo digo como fotógrafo que soy:
- Bloqueas la luz: Al acercar tanto el móvil, tu propio teléfono proyecta una sombra sobre lo que quieres fotografiar.
- La distorsión: Las lentes gran angular deforman los bordes de la imagen, creando un efecto ojo de pez poco natural en los extremos.
- Los animales se asustan: Si intentas fotografiar una abeja o una mariposa y le pones el móvil a tres centímetros, el insecto se va a ir.
Y debido a la incomodidad de este sistema, muchos usuarios dejan de usarlo, y no es para menos.

La clave está en el macro con zoom
Aquí es donde entra la tecnología que los fabricantes chinos, como Xiaomi o Vivo, con el X300 Pro, llevan un par de años perfeccionando y que se ha convertido en el estándar de oro para este año. El telemacro no utiliza la cámara angular, sino el teleobjetivo (el zoom).
Gracias a un sistema de lentes flotantes internas, estas cámaras son capaces de enfocar objetos muy cercanos manteniendo la distancia focal larga, lo que cambia por completo la experiencia fotográfica. Ya no tienes que pegar el móvil a la flor o al objeto en cuestión, y puedes estar a una distancia cómoda (10 o 20 centímetros) y usar el zoom para capturar un detalle minúsculo con una nitidez asombrosa.
El resultado es lo que los fotógrafos llamamos un efecto bokeh o desenfoque del fondo brutal, y sin hacer sombra ni reducir la luz de la escena. Tras haber probado dispositivos como el Xiaomi 14 y 15 Ultra o el Vivo X300 Pro, esta función ha hecho que pase de no hacer fotos macro nunca a querer hacer todo el rato. Y ahora, con mi iPhone 16 Pro Max, la cosa se complica.