El sindicato IWGB acusa a Build A Rocket Boy de haber usado Teramind sin informar con claridad a la plantilla y de no explicar qué datos recopiló ni con qué finalidad

Los problemas alrededor de MindsEye siguen acumulándose, y ahora un grupo de empleados de Build A Rocket Boy, el estudio responsable del juego, ha iniciado acciones legales contra la dirección por una presunta vulneración de la privacidad, después de que en sus equipos se instalara Teramind, un programa de supervisión cuya presencia, según denuncia el sindicato IWGB Game Workers Union, no fue comunicada de forma transparente a la plantilla.

Según explica IWGB, más de 40 trabajadores firmaron en marzo una queja colectiva para exigir la retirada del software, y la empresa acabó eliminándolo de los dispositivos. Sin embargo, el sindicato asegura que la compañía sigue sin aclarar qué información llegó a recopilar, cómo la almacenó y por qué decidió implantar esa herramienta en primer lugar. El caso ha sido elevado ante ACAS, el organismo británico de mediación laboral, y ante la Information Commissioner’s Office, la autoridad de protección de datos del Reino Unido.

El conflicto se suma a las polémicas que arrastra el estudio desde el accidentado lanzamiento del juego

La organización sindical sostiene que el uso de Teramind excede cualquier control razonable de productividad o seguridad, y afirma que el programa podía registrar pulsaciones de teclado, actividad en pantalla y audio del micrófono. En paralelo, la propia web de Teramind presenta su software como una solución orientada a la supervisión de empleados, con funciones de capturas de pantalla, grabación de pantalla, registro de pulsaciones y seguimiento del uso de aplicaciones.

Este nuevo frente legal llega después de que IWGB presentara otra reclamación contra Build A Rocket Boy por la gestión del proceso de despidos del año pasado. En su comunicado más reciente, el sindicato afirma que el estudio llevó a cabo 300 despidos tras el mal rendimiento comercial y la mala acogida crítica de MindsEye, considerado uno de los peores juegos de 2025.

Además, toda esta controversia encaja con el discurso que ha mantenido Mark Gerhard, consejero delegado de la compañía, en los últimos meses. En una entrevista publicada a finales de marzo, aseguró que Build A Rocket Boy tenía «pruebas muy sólidas» de una campaña organizada de sabotaje y espionaje corporativo, y dijo que las autoridades de Reino Unido y Estados Unidos ya estaban al tanto del asunto. En esa misma línea, también afirmó que una futura actualización de MindsEye añadirá una misión llamada Blacklist con supuestas pruebas relacionadas con esos hechos.

Los trabajadores de MindsEye denuncian al estudio por instalar un software de vigilancia en sus equipos

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