La publicidad está a la orden del día en las páginas web, y no es para menos, ya que es una forma más de sostener este tipo de proyectos digitales. Y es que todos hemos sufrido alguna vez esa molesta e intrusiva situación, sobre todo cuando navegamos con nuestro teléfono móvil, haciendo una búsqueda en Google.
En esos casos, cuando entramos en un resultado de la búsqueda que no es el que nos interesa, al pulsar la flecha de atrás, el navegador se vuelve loco y, en lugar de regresar a Google, nos redirige a una página totalmente distinta, llena de publicidad.
En qué consiste el problema
Lo que a simple vista parece un fallo de tu móvil, es en realidad una trampa hecha a propósito. Por suerte para algunos, y por desgracia para otros, Google ha decidido intervenir, poniendo fecha de caducidad a esta gestión de la publicidad.
Esta técnica la programan ciertos desarrolladores web, o incluso operadores de redes publicitarias. Para ello, inyectan un código mediante JavaScript que manipula de forma artificial la pila del historial de tu navegador. Al colar páginas falsas en tu historial de sesión, cuando intentas retroceder, el sistema lee el código malicioso y te encierra en un bucle de publicidad del que es difícil salir sin cerrar la pestaña por completo.
Según las últimas informaciones y directrices publicadas por la propia Google, la compañía ha detectado un aumento preocupante de este comportamiento en los últimos meses. Por este motivo, el motor de búsqueda ha dado un paso al frente, tipificando oficialmente este problema como una violación de su estricta política de prácticas maliciosas.
Google no va a dejar margen a la duda. La empresa ha establecido un ultimátum claro: los propietarios de sitios web tienen hasta el 15 de junio de 2026 para limpiar su código. Si para esa fecha continúan bloqueando o alterando el comportamiento natural del navegador del usuario, se enfrentarán a durísimas consecuencias a nivel de algoritmos, como catalogar esas webs como spam, haciendo que su posición en los resultados de búsqueda caiga en picado. De hecho, podrían llegar hasta el punto de que Google las desindexe.