La geopolítica moderna, como estamos viendo estas últimas semanas con la Guerra de Irán, es un completo y cambiante tablero en el que la tecnología militar se antoja clave. Es justo en ese escenario donde tener la capacidad para detectar a tiempo un ataque enemigo puede marcar la diferencia, y España lo sabe.

Por ello, el Ejército Español ha dado un paso de gigante en esta dirección al confiar en el talento y la capacidad industrial nacional para desarrollar su próximo escudo. Hablamos del nuevo radar de contrabatería para el Ejército de Tierra, que será desarrollado íntegramente en suelo español, logrando un hito a nivel de ingeniería.

Este ambicioso proyecto está liderado por la empresa tecnológica española Indra, y además de darle a nuestras Fuerzas Armadas una herramienta con lo último en tecnología, también representa una declaración de intenciones en la búsqueda de la soberanía tecnológica y la reducción de la dependencia de terceros países.

Radar RALOFI

El proyecto se inscribe dentro de un Programa Especial de Modernización (PEM) y tiene como objetivo el desarrollo del futuro Radar de Localización de Origen de Fuego Indirecto, conocido por su acrónimo RALOFI. Este sistema permitirá al Ejército español operar con una eficacia sensiblemente mayor en escenarios de combate complejos. Su función principal es detectar al instante la trayectoria de proyectiles de artillería, morteros o cohetes para localizar la posición exacta de las baterías enemigas que los han disparado.

Indra ha diseñado un plan industrial en el que el diseño, desarrollo y fabricación del radar se realizarán al 100 % en España. Para lograr este hito, la compañía ha constituido un potente núcleo industrial integrado exclusivamente por empresas españolas, logrando una participación superior al 80 % de firmas nacionales en el conjunto del programa.

Este clúster no se limita a grandes corporaciones e incorpora activamente a pequeñas y medianas empresas, ampliando la base industrial del sector de defensa nacional. Miguel Rodríguez Mora, director de la unidad de negocio de Sistemas Terrestres de Indra, destaca, según fuentes de la propia compañía, que el objetivo va más allá del desarrollo del sistema, ya que se trata de “fortalecer la base industrial de defensa e incorporar a estos programas a cualquier empresa con capacidades tecnológicas que puedan ser de interés, independientemente de su experiencia previa en el sector”. La finalidad última es “reducir la dependencia excesiva de terceros países y ganar soberanía tecnológica sobre los sistemas desarrollados”.

Para asegurar el éxito de este proyecto, los trabajos se distribuirán estratégicamente por la geografía española:

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