El mito de que los auriculares inalámbricos someten al cerebro a la misma radiación que un electrodoméstico ha sido demantelado por el Dr. Patricio Ochoa, experto en longevidad con casi 900.000 seguidores en TikTok. En un vídeo viral, el doctor explica qué hay de cierto y qué de falso en creer que el Bluetooth de los audífonos es lo mismo que meterte un microondas en la cabeza. Aunque usen ondas muy parecidas, no hay evidencia científica que demuestre que son peligrosos.
Ochoa comienza su vídeo reconociendo que el origen de la confusión tiene una base real, pero que la preocupación se debe a una mala interpretación. «El Bluetooth y el microondas claro que usan ondas electromagnéticas muy parecidas«, comenta el experto en logevidad. Concretamente, lo hacen a unos 2.4 GHz, que significa que «la onda se mueve u oscila a 2,4 millones de veces por segundo». Sin embargo, detalla que, cuando hamblamos de frecuencia en física, nos referimos al ritmo o la velocidad, pero la ptencia puede ser muy distinta.
Como ejemplo, el doctor imagina dos personas empujando un columpio al mismo tiempo: «Si una empuja con toda su fuerza y la otra apenas lo toca, el resultado no tiene nada que ver». Lo mismo ocurre con un microondas y unos cascos Bluetooth. El electrodoméstico utiliza de media entre 700 y 1.200 watts de potencia: «Está diseñado específicamente para transferir mucha energía, excitar moléculas de agua y generar calor». Mientras tanto, los audífonos inalámbricos utililizan miliwatts, lo que implica millones de veces menos energía que un microondas. Por ese motivo, Ochoa señala que la enegía que llega «a tu cabeza es tan baja que no puede calentar tejido, no puede dañar neuronas y tampoco va a alertar tus células».

El Bluetooth es más seguro que una llamada del móvil
Uno de los puntos más importantes de los que habla Ochoa es la Tasa de Absorción Específica (SAR), que es la medida que utilizan los investigadores para comprobar cuánta energía de un dispositivo absorbe el cuerpo. «Cuando se mide esto en los audífonos de Bluetooth nos damos cuenta que los valores SAR son decenas e incluso cientos de veces más bajos que los límites de seguridad nacionales», comenta el experto en longevidad.
Ochoa afirma que el impacto que puede ocasionar el uso de auriculares Bluetooth es mucho menor que el de un teléfono móvil pegado a la oreja durante una llamada. En la Unión Europea, el límite establece el límite en 2 W/kg promediado sobre 10 gramos de tejido. Una conversación telefónica está por debajo de este parámetro, pero unos audífonos inalámbricos activos ni siquiera se acercan a la cifra.
Como la gente comenzó a asustarse ante la similitud de las ondas Bluetooth de los auriculares con las del microondas, la Orangización Mundial de la Salud (OMS) revisó cientos de estudios, dice Ochoa. Los resultados indicaron que «no hay evidencia consistente que la radiofrecuencia a estos niveles cause daño cerebral, cáncer o alteraciones neurológicas».