
En los años 80, la lista de Los 40 Principales era una especie de subasta a la que concurrían todas las compañías discográficas que aspiraban a colocar a sus artistas en el escaparate comercial de la cadena. Ser número 1 del hit parade de referencia en España podía asegurarte un éxito seguro, aunque la fórmula no siempre daba el resultado deseado. Una buena demostración de excepción a la norma fue la canción con la que Carmin se aupó a lo más alto del negocio musical nacional: “A la porra la sartén”.
Esta rockera jiennense grabó su único disco en 1982, cuando el sonido Mecano comenzaba a arrasar. Vocalistas como Kiki d’Akí procedían del grupo Pop Las Chinas y Luz Casal andaba dando aún sus primeros pasos, por lo que el asunto de la renovación de nombres en el concepto de solista femenina cantando en castellano andaba aún a tientas. Todos parecían querer una Pat Benatar o Suzi Quatro local, pero nadie sabía cómo conseguirla.
La compañía CBS confió la producción a un equipo de primera fila, integrado por el arreglista Johnny Galvao y el productor José Luis de Carlos, que fue el genio musical que estuvo tras el éxito del Gipsy Rock de Las Grecas o Los Chorbos. Un visionario absoluto en estilos que mezclaban la raíz con la modernidad, pero un profesional que lógicamente debía obediencia a las directrices de la multinacional.
Como single se publicó el tema “A la porra la sartén”, que por su título fue considerado uno de los primeros himnos del feminismo musical nacional. Sin embargo, la divertida letra reivindicaba más lo que luego se llamó “empoderamiento” del signo y género que fuera y la emigración voluntaria del campo a la ciudad. Se llevaban estas composiciones de amor a lo urbano frente a lo rural… y Carmín lo razonaba con todo tipo de argumentos.
A la porra la sartén
Me voy a marchar del pueblo,
cansada estoy de aburrirme,
buscándome nuevas rutas.
Aquí no me lo paso bien.
Los días se hacen siglos,
cansada de oír la radio,
de día escucho el silencio,
los gallos al amanecer.
Agobiada entre cuatro casas.
Oh, oh, miro al cielo, grande es,
No puedo ser como yo quiero.
Oh, oh, a la porra la sartén.
¡Guerra!
Oye, te cambio oxígeno
por contaminación.
Oye, horas de sueño
por un billete de avión.
En la ciudad es diferente.
Chavales de olores finos,
cines y salas de baile.
Allí sí se lo pasan bien.
Hay mucha gente en las calles,
se puede vivir fumando,
por la noche irse de bares
hasta que llegue a amanecer.
Agobiada entre cuatro casas.
Oh, oh, miro al cielo, grande es.
No puedo ser como yo quiero.
Oh, oh, a la porra la sartén.
¡Guerra!
Oye, te cambio oxígeno
por contaminación.
Oye, horas de sueño
por un billete de avión”.
El LP se denominó “Me Siento Igual Que Tú” y estaba compuesto de diez canciones. “A la porra…”, “Mi primer beso”, “Me siento…”, ”Raptada” y “Los macacos del terror” integraban la cara A, mientras que en su reverso encontrábamos “Blas” (segundo sencillo junto al lado B de “Los macacos…”), “Os digo que no”, “Dormida en el agua”, “Libertad te busco” y “Javier”. Hoy día el álbum está catalogado en varios estilos en el directorio de Discogs: Pop, Europop, Rock, Pop Rock y New Wave.
María del Carmen Ruiz Osuna siguió su vida fuera de los focos mediáticos y hoy por hoy es una mujer de fuertes convicciones religiosas y políticas, que en el plano artístico apenas si ha colaborado con su hermano, el sacerdote Padre Don José, que es una figura bastante conocida dentro de la música religiosa de autor… y un antiguo rockero de los tiempos de la Movida. En el caso de Carmín, qué razón hay en aquello de que “los caminos del Señor son inescrutables”.
Leo Cebrian Sanz