Jun Takeuchi, productor de Resident Evil 7, asegura que Capcom descartó una agobiante función de supervivencia y que el nivel de gore inicial tuvo que ser censurado por ser ‘demasiado’.

Jun Takeuchi, productor ejecutivo de Resident Evil 7 (2017) en Capcom, ha revelado que el equipo de desarrollo tuvo que dar marcha atrás con algunas de las ideas más extremas del juego original debido a las reacciones de los jugadores y a que el proyecto inicial era un título completamente diferente al que llegó a las tiendas.

Cuidado con los spoilers a continuación si todavía no lo habéis jugado y teníais pensado hacerlo.

El aclamado título de terror de Capcom escondía secretos en su desarrollo que podrían haber cambiado drásticamente la experiencia, incluyendo mecánicas que suponían un riesgo casi físico para los propios usuarios.

Una mecánica que asfixiaba a los jugadores en la vida real

En la fase de creación del juego, el equipo intentó llevar la tensión y la inmersión al límite absoluto. Capcom había diseñado e implementado un tipo de enemigo implacable que podía detectar la respiración del personaje principal. Para lograr sobrevivir y esquivar a estas criaturas, los jugadores tenían que mantener pulsado un botón para que el protagonista aguantara la respiración virtual.

Sin embargo, durante las primeras sesiones de prueba, los desarrolladores se dieron cuenta de un efecto secundario totalmente inesperado y peligroso. «Sobre el papel era una gran idea, pero lo descartamos», explicó el productor ejecutivo. El motivo no fue técnico, sino médico: los jugadores estaban tan aterrorizados y metidos en el juego que, instintivamente, aguantaban también su respiración de verdad. «Pensamos que hacer eso durante 15 horas le iba a causar hipoxia a la gente», admitió Takeuchi. Tras esta revelación, la agobiante mecánica desapareció y estos monstruos fueron sustituidos.

Un inicio brutal y un juego cancelado

La censura interna del equipo no se limitó a la asfixia. Takeuchi detalló que la famosa e impactante escena del inicio en la que Mia ataca al protagonista estaba planeada para ser mucho más sádica. Originalmente, no se iba a limitar a cortarle la mano: la idea era que Mia lo partiera por la mitad con una motosierra, obligando al jugador a huir arrastrándose por el suelo hasta un lugar seguro dejando un rastro con sus propias tripas. El equipo finalmente concluyó que el nivel de gore era «demasiado» y decidió rebajar la brutalidad del encuentro.

El desarrollo del juego estuvo plagado de estas drásticas decisiones, originadas por un reinicio masivo del proyecto. En 2013, Resident Evil 7 se estaba desarrollando como una secuela directa de Resident Evil 6, enfocada en la acción desenfrenada. En esa versión olvidada, el protagonista era un cazador armado llamado Kevin, que exploraba acompañado de su mascota, una perra llamada Diane.

Si queréis conocer todos los detalles, leed el artículo que le dedicamos en nuestra sección Lo que pudo ser. Pronto quedó claro que el público fan de la saga exigía volver al terror. Capcom tiró a la papelera esa versión de acción, borró al perro de la historia y, tomando inspiración en clásicos como Evil Dead, forjó el tenso survival horror en primera persona que todos conocemos. Pese a los recortes y a descartar sus ideas más extremas, el equipo puede estar orgulloso: Resident Evil 7 fue el motor que resucitó a la franquicia y sentó las bases de la exitosa época dorada que Capcom vive en la actualidad.

Eliminaron la mecánica más inmersiva de Resident Evil 7 por ser peligrosa para la salud: 'Podía causar hipoxia'

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