El USB estándar tal y como lo conocemos, es decir, el USB 2.0, ha sido siempre uno de los grandes referentes en cuanto a conexión de aparatos electrónicos. A pesar de que una versión superior puede mejorar las velocidades de transferencia de datos, lo cierto es que este sistema universal ofrece unas características especiales que ningún otro componente puede igualar. Te explicamos algunos casos específicos en los que puedes sacarle mayor provecho.
A lo largo de la historia tecnológica hemos ido pasando por varias etapas en las que se han dado a conocer todas las clases de conectores USB que han ido surgiendo. Aunque parezca mentira, uno de los más usados sigue siendo el de tipo A, es decir, el de toda la vida, y que es compatible con muchos de los dispositivos que podemos tener en casa. Pero, más adelante, surgieron otras gamas que optimizan notablemente el rendimiento y potencian la energía a grandes niveles, siendo el caso del USB-C.
Por lo tanto, en la mayoría de los casos, siempre es conveniente hacer uso de las nuevas tendencias para permitir una mayor productividad en todos nuestros productos tecnológicos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un dispositivo USB 2.0 puede ser más beneficioso de lo que crees. Y si tienes alguno de estos cables o pendrives guardados en un cajón, te contamos las dos principales ventajas que aguardan frente a los accesorios USB 3.0 más modernos.
Si el periférico que se conecta requiere poco ancho de banda
Estamos de acuerdo en que el USB 3.0 ofrece velocidades superiores, incluso 10 veces más que los estándares más básicos. Pero eso no quiere decir que los accesorios que conectemos vayan a mejorar la transmisión de información en exceso. Muchas veces nos equivocamos con este concepto, ya que un teclado, un ratón o una impresora solo les basta con tasas de transferencias inferiores y el USB 2.0 funcionará perfectamente para nutrir de conectividad a todos estos dispositivos sin causar ningún tipo de interferencia.
De hecho, la conexión de un USB 3.0 puede llegar incluso a ser contraproducente y generar ruido electromagnético en el espectro 2,4 GHz. En los ejemplos de periféricos que hemos expuesto, podemos contemplar una serie de acontecimientos irregulares que, incluso, puedes comprobar por ti mismo.
Esto puede causar que los movimientos de un ratón no sean eficientes, manifestando un lag constante cada vez que se desliza el puntero por la pantalla del ordenador. También puede ocurrir que haya retraso en las pulsaciones de las teclas en un teclado. No obstante, esta situación no va a impedir que conectes un cable USB 3.0 si no tienes a mano otro de anterior generación, ya que puede comportarse como un cable 2.0. Aun así, los 480 Mbps del USB 2.0 suelen ser más que suficientes.