Cuando un dispositivo falla, la solución más intuitiva suele ser la de reiniciarlo, pero esto no siempre funciona en una Smart TV. Si tu televisor inteligente va lento y notas que el rendimiento no es como el principio, prueba a implementar un pequeño cambio en tu rutina cada semana. Apenas perderás unos segundos y realmente se percibe una diferencia notoria al disfrutar del entretenimiento audiovisual en la pantalla grande de casa.

Una Smart TV no es lo mismo que un móvil o un PC. Aunque generalmente los trucos básicos para optimizar el rendimiento en un dispositivo funcionan en otro, con los reinicios no ocurre. Salvo algunas excepciones, las televisiones no tienen un botón de reinicio, sino que los usuarios deben apagar y encender para que el aparato ejecute un proceso similar. Esto no es lo mismo y tampoco ofrece los resultados esperados si lo que quieres es resolver un fallo recurrente en el televisor. En lugar de eso, deberías acostumbrarte a desenchufarlo de la corriente una vez a la semana. 

enchufe para conectar a la corriente sin cable
Enchufe sin que un cable de una Smart TV esté conectado. / Fuente de la imagen: Remi Godet de Unsplash.

Desconecta la Smart TV durante 30 a 60 segundos

Para el truco que mejora el rendimiento general de la televisión antigua que usas, no hace falta que pierdas mucho tiempo. Basta con desconectar el dispositivo durante 30 a 60 segundos una vez semanalmente. Al tenerlo desenchufado y esperar un poco, consigues que la Smart TV se apague de verdad durante un momento, actuando como un reinicio real.

Al solo apagar el televisor inteligente, hay modelos que nunca descansan verdaderamente. Eso de debe a que entran en un estado de suspensión de bajo consumo. Por ejemplo, las pantallas OLED siguen trabajando internamente tras apagarlas con el mando para evitar el temido burn-in (quemado). Si bien es bueno que la televisión cumpla con sus «ciclos de compensación», que analizan el desgaste de cada píxel y ajusta el flujo de corriente para compensar diferencias de brillo; también es importante que el dispositivo se tome un respiro de vez en cuando.

Con quitarlo entre medio y un minuto a la semana, es suficiente. Este cambio en tu rutina no hará maravillas si tu Smart TV ya está en las últimas, pero sí que le dará un «shot» de energía tras una pequeña desconexión. A grandes rasgos, es lo mismo que reiniciar el smartphone: no solucionará grandes problemas, solo resuelve fallos temporales al instante, pero es suficiente para muchas situaciones.

En el caso de los televisores, esta opción es mejor que un simple apagado y encendido. Al desenchufar el aparato, eliminará todos los archivos temporales (caché), las vistas previas de vídeo de reproducción automática o los restos de actualizaciones de apps. Además, buscará actualizaciones al volver a conectarlo. Esto se traduce en una experiencia más fluida, sin tantos retrasos ni fallos.

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