«Tardías, ineficaces y dañinas». Así define el Partido Popular las políticas del Ministerio de Cultura tras la caída de los sistemas de seguridad que sufrió ayer jueves la Biblioteca Nacional de España (BNE). «Se deterioran nuestros museos, archivos y bibliotecas –denuncia Borja Sémper , portavoz nacional y vicesecretario de Cultura del PP–. La BNE arrastra con este Gobierno malas prácticas en nombramientos, el deterioro de sus colecciones y ahora además fallos eléctricos, poniendo en riesgo su seguridad y la de sus trabajadores y visitantes». Como avanzó ABC, la BNE sufrió un fallo eléctrico que apagó las cámaras de seguridad y dejó fuera los cierres magnéticos de las puertas. La dirección ordenó desalojar el edificio de Recoletos y, mientras se intentaba restablecer el funcionamiento de los sistemas afectados, la Policía Nacional tuvo que reforzar la seguridad con un despliegue de agentes en las inmediaciones. La BNE tuvo que cerrar durante todo el día «con motivo de las obras de mantenimiento de la sede de Recoletos», según se explicó en redes sociales.«Lo sucedido es una prueba más de la acción de un Ministerio de Cultura que ha preferido señalar el pasado de nuestros museos antes que cuidar su presente. La BNE guarda la memoria escrita de España y merece la máxima protección por parte del Gobierno», valora Sémper. «Necesitamos un tiempo nuevo, donde la prevención y no el titular sea la política cultural. Realizaremos una auditoría de las instituciones culturales públicas para garantizar su seguridad y restaurar su prestigio», añade.ABC ha tratado de recabar explicaciones por parte del Ministerio de Cultura, sin éxito. El equipo de prensa de Ernest Urtasun no informa de cuánto tiempo permanecieron fuera de servicios los sistemas de seguridad de la BNE, ni qué medidas de seguridad alternativas se activaron ni si durante el incidente se produjo algún robo, acceso no autorizado o incidencia que afectara a las colecciones custodiadas. La BNE, por su parte, responde que, «por razones de seguridad, no es posible facilitar información sobre las cuestiones planteadas». La biblioteca reabrió sus puertas al público este viernes. El incidente se produjo mientras se ejecutan las obras destinadas a corregir los problemas de filtraciones que arrastra la sede de Recoletos desde finales de 2023, al menos. La BNE ha sufrido durante este tiempo varios episodios graves de goteras e inundaciones que llegaron incluso a afectar a la sala de lectura María Moliner, uno de sus espacios más representativos. Las imágenes de trabajadores de la Biblioteca protegiendo libros con paraguas en el interior del edificio llevaron al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, a admitir la existencia de «un problema estructural de la gestión de aguas» que afectaba a más de cien bajantes. El ministro anunció unas obras «sin precedentes», valoradas en ocho millones de euros. Sin embargo, pese a la urgencia de la actuación, Cultura tardó catorce meses en ponerlas en marcha debido a problemas administrativos.