La iniciativa Stop Killing Games ha dado esta semana uno de sus pasos más importantes desde su nacimiento, ya que el Parlamento Europeo debatió en sesión plenaria la propuesta ciudadana europea «Stop Destroying Videogames», una campaña que pide medidas para impedir que las compañías puedan dejar inutilizables videojuegos ya vendidos cuando cierran sus servidores o ponen fin a su soporte. Durante el debate, numerosos eurodiputados mostraron su respaldo a la iniciativa y reclamaron una respuesta legislativa por parte de la Comisión Europea.
La propuesta llegó al Parlamento después de reunir más de 1,29 millones de firmas válidas en toda la Unión Europea, muy por encima del mínimo exigido para que una Iniciativa Ciudadana Europea sea examinada por las instituciones comunitarias. Ahora la Comisión Europea tiene de plazo hasta finales de julio para presentar su respuesta oficial y decidir si propone nuevas medidas legislativas o se limita a emitir recomendaciones.
Los videojuegos como patrimonio cultural y un producto que no debería desaparecer
Una de las intervenciones más destacadas fue la de la eurodiputada francesa Leila Chaibi, que defendió la campaña argumentando que cuando un videojuego desaparece tras el cierre de sus servidores no solo se perjudica a quienes lo compraron, sino que también se pierde parte del patrimonio cultural contemporáneo. Según afirmó, los juegos abandonados deberían poder mantenerse vivos gracias a las comunidades que siguen interesadas en ellos. A continuación podéis ver la sesión plenaria del Parlamento Europeo donde se produjo el debate:
El debate también dejó intervenciones de representantes de distintos grupos políticos que coincidieron en que los videojuegos no deberían tratarse únicamente como servicios temporales, sino también como productos adquiridos por los consumidores. Algunos eurodiputados criticaron que determinadas compañías retiren el acceso a títulos de pago cuando lanzan sucesores o cuando dejan de resultar rentables, una práctica que consideran injusta para los compradores.
No todas las intervenciones se centraron exclusivamente en la preservación de videojuegos. El eurodiputado polaco Marcin Sypniewski aprovechó el debate para criticar cuestiones como la representación en algunos videojuegos modernos y las prácticas de monetización agresiva. Sin embargo, la mayor parte de las intervenciones giraron en torno a la conservación de los juegos, los derechos de los consumidores y la posibilidad de seguir utilizándolos una vez finalizado su soporte oficial.
Aunque el tono general del Parlamento fue favorable a la iniciativa, todavía no está claro cuál será la respuesta final de la Comisión Europea. Algunos participantes en el debate mostraron preocupación por las declaraciones realizadas por representantes comunitarios, que apuntarían más hacia una comunicación o recomendación que hacia una nueva legislación específica. Aun así, varios grupos políticos reclamaron de forma explícita medidas legales para garantizar que los videojuegos sigan siendo accesibles cuando sus editores abandonan el soporte oficial.