The Elder Scrolls es una de las sagas más importantes de Bethesda -y ahora de Microsoft-, aunque su primer juego no comenzó con buen pie, ha recordado el diseñador Ted Peterson que se sorprende de lo lejos que ha llegado la licencia.
Peterson, que trabajó en The Elder Scrolls: Arena y Daggerfall, ha recordado los orígenes de la saga en una retrospectiva de Time Extension sobre Daggerfall y comenta los problemas que tenía Arena para vender copias en 1994.
Las buenas críticas entre los fans salvaron la licencia
Inicialmente Arena era un RPG de acción estilo «captura la bandera» pero el equipo tenía problemas con la programación del multijugador. Peterson recuerda que esto retrasó el juego e impactó en las ventas.
«Las tiendas de videojuegos habían encargado un cierto número de copias», comenta el diseñador. «Como no las enviamos a tiempo, empezaron a cancelar los pedidos. Para que te hagas una idea de lo mal que funcionó: el primer juego en el que trabajé fue Terminator 2029 y vendió más copias en su lanzamiento inicial que Arena«.
«Pero tuvimos suerte: el boca a boca funcionó, y la gente empezó a jugar y a disfrutar del título. Fue un desastre en muchos aspectos y, sin embargo, dio lugar a una saga multimillonaria«, explica. El próximo juego es la prioridad de Bethesda.
La licencia tuvo continuidad y cada entrega ha crecido hasta convertirse en uno de los grandes referentes del rol. The Elder Scrolls V: Skyrim supera los 65 millones de copias vendidas con sus numerosas versiones, The Elder Scrolls IV: Oblivion fue remasterizado el año pasado y The Elder Scrolls 6 es uno de los proyectos más esperados de la editora desde su anuncio en 2018.