Mientras José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España, afirmaba durante el día de ayer que los aliados de la OTAN debían comenzar a explorar la opción de buscar acuerdos de seguridad alternativas a la estructura actual de la OTAN, otras organizaciones han calculado el coste de eliminar la dependencia de Estados Unidos. El resultado es una cifra que tardaríamos años en alcanzar.
Las relaciones entre Estados Unidos y el resto de miembros de la OTAN, a excepción de Turquía, no están pasando por su mejor momento. La Administración Trump lleva semanas mostrando su disconformidad con la postura de la organización defensiva sobre temas que han sido tan críticos como Groenlandia o la guerra de Irán. Ahora, lejos de haberse rebajado estas tensiones, nos hemos encontrado con continúos discursos por parte de Trump que afirma que salir de la OTAN es una opción cada vez más real.
Durante el día de ayer, España, a través de José Manuel Albares, explicaba que la alianza debía buscar nuevos acuerdos de seguridad entre todos los países miembros que permitiesen reducir la dependencia de Estados Unidos. Ahora, sabemos exactamente cuál es el importe que deberemos cubrir en el caso de que dicha ruptura se lleve a cabo: un billón de euros. Una cifra que no parece alcanzable, al menos en el corto plazo, si tenemos en cuenta que hay países, como el nuestro, que no han aceptado llegar al 5% del PIB.

La OTAN está rota
Ivo Daalder, exembajador de EEUU ante la alianza atlántica, no dudó en confirmar en declaraciones recogidas recientemente que “la OTAN está rota”, llegando a afirmar que las relaciones entre Estados Unidos y los países miembros europeos están sufriendo la “peor crisis” de su historia.
Un escenario que obliga a adelantarse a futuros acontecimientos para mantener la seguridad de la alianza. El Instituto Internacional de Estudios de Seguridad ha calculado cuál sería el coste que tendrían que afrontar los países europeos en el caso de que se diera esta dramática situación. Para ello, han tenido en cuenta las inversiones militares, financieras y de defensa que son obligatorias para reducir la dependencia de Estados Unidos.
Según su evaluación, y teniendo en cuenta la deficitaria defensa que tiene actualmente Europa, sería necesaria una financiación adicional de un billón de dólares. Este billón se sumaría al incremento del presupuesto al que se han comprometido todos los países, a excepción de España, para llegar el 5% de su PIB y destinarlo en defensa. Si tenemos en cuenta lo mucho que ha costado asumir este aumento presupuestario, parece poco probable que, efectivamente, fuese real a corto plazo asumir este notable incremento.