El próximo 5 de noviembre comienza uno de los mayores cambios de la TDT de los últimos años. Después de muchos años de pelea, por fin tendremos en España emisiones UHD mediante DVB-T2 (más allá de La 1). El problema es que habrá que resintonizar y no todos los televisores son compatibles con esta nueva tecnología. Por suerte, no tienes por qué tirar tu televisor ni comprar una Smart TV nueva.
Si tu tele no tiene DVB-T2, lo que necesitas es un decodificador externo
La solución más sencilla consiste en conectar un receptor TDT externo compatible con DVB-T2 y H.265/HEVC. Básicamente, estamos ante un pequeño aparato que recibe y decodifica la nueva señal por el televisor y puede prolongar durante años la vida de una pantalla que cuenta con un sintonizador antiguo.

Esto es debido a que el nuevo múltiple RGE2 utilizará este estándar para transmitir los canales UHD. Además, las emisiones 4K de la nueva TDT utilizan H.265/HEVC como sistema de compresión de vídeo.
A la hora de comprar un sintonizador externo que se conecta por HDMI debemos buscar estas indicaciones:
- DVB-T2.
- 265 o HEVC.
- Compatibilidad con UHD/4K si quieres recibir las emisiones UHD.
- Salida HDMI adecuada para conectarlo a tu televisor.
Conectar el receptor es bastante más fácil que cambiar de televisión
Y es que el funcionamiento es tremendamente sencillo. Solo tienes que conectar este equipo a cualquier puerto HDMI libre de tu televisor y, posteriormente, desenchufar el cable de antena del televisor y conectarlo en este dispositivo. A partir de ese momento ya no será el sintonizador interno de la televisión el que busque los canales. Lo hará el decodificador externo.
El proceso general sería:
- Conecta el cable de antena al receptor DVB-T2.
- Conecta el receptor al televisor mediante HDMI.
- Selecciona esa entrada HDMI con el mando del televisor.
- Realiza una búsqueda automática de canales desde el receptor.
- Guarda y ordena la nueva lista de canales.
El Gobierno de España recomienda realizar una nueva búsqueda a partir de las 08:00 del 5 de noviembre, una vez completados los cambios de distribución.
La gran pega de este sistema es que será necesario tener otro mando a distancia sobre la mesa, aunque se trata de un mal mucho menor que el de comprar una nueva Smart TV.