
La nostalgia es un negocio redondo, y Activision lo sabe bien. El pasado mes de julio, la compañía relanzó dos de sus shooters más queridos, Call of Duty: Black Ops y su secuela, en las consolas PlayStation actuales. Lo que parecía una simple operación comercial se ha convertido en un fenómeno de ventas que ha dejado con la boca abierta a la industria.
Según los datos recopilados por la consultora Alinea Analytics, estos dos títulos han copado los primeros puestos de los rankings de ventas digitales en PS5 y PS4 durante julio. Las cifras son tan abultadas que superan con creces a lanzamientos recientes y a otros grandes nombres del sector.
Cifras de vértigo en PlayStation

Call of Duty: Black Ops 2 ha vendido 8,2 millones de copias en apenas unas semanas, con más del 90% de las ventas correspondientes a la versión de PS5. Por su parte, el Black Ops original se ha hecho con 3 millones de unidades, lo que eleva el total a 11,2 millones de juegos vendidos. Estos números se traducen en unos ingresos estimados de 435 millones de dólares, una cantidad que pone en perspectiva el poder de la nostalgia.
El tercer puesto del ranking lo ocupa Assassin’s Creed Black Flag Resynced, con 1,6 millones de copias, una cifra muy inferior a la de los dos Call of Duty. Incluso el esperado Halo: Campaign Evolved, que debutó en PlayStation, se queda en 351.000 unidades, lo que demuestra que los jugadores de Sony tienen debilidad por la franquicia bélica de Activision.
¿Por qué han triunfado estos clásicos?

No son remakes ni remasterizaciones, sino ports directos de los juegos originales, con una resolución mejorada pero sin cambios sustanciales en su jugabilidad o contenido. Aun así, la demanda acumulada durante años, sumada a la falta de retrocompatibilidad en las consolas actuales, ha hecho que los jugadores se lanzaran a comprarlos. Iron Galaxy, el estudio encargado de estas adaptaciones, ha realizado un trabajo mínimo, pero el resultado comercial ha sido espectacular.
Sony también se beneficia de esta fiebre, ya que se estima que ha ingresado alrededor de 130 millones de dólares gracias a su comisión del 30% en la PlayStation Store. Mientras tanto, Activision se frota las manos, porque estos ingresos han llegado sin apenas gastos de desarrollo ni campañas publicitarias agresivas.
El regreso de Black Ops y Black Ops 2 a las consolas PlayStation ha sido un éxito arrollador, demostrando que los clásicos bien conservados siguen teniendo un hueco en el mercado. Con más de 11 millones de copias vendidas y 435 millones de dólares en ingresos, estos títulos han superado todas las expectativas y han dejado claro que la nostalgia, bien gestionada, es un filón. Habrá que ver si Activision decide repetir la fórmula con otras entregas de la saga.