Blizzard ha vuelto a dar vida a una joya atemporal que parece que no va a desaparecer jamás
Son las cuatro de la mañana. Llevo una espada gigantesca levitando en una mano, un grimorio en la otra, y acabo de abrir un Abismo que ha engullido a media pantalla de demonios como si fueran pelusas en una aspiradora. Esto no debería ser legal en Diablo II. Y sin …