Lo que va de mayo a octubre, lo que va de San Isidro al Pilar, lo que va de una tarde de triunfo grande a las sombras del túnel de la enfermería . Álvaro Serrano abrió la Puerta Grande de Las Ventas en la feria madrileña con un concepto del toreo que impactó de tal modo que fue contratado para ser uno de los protagonistas del ciclo de Otoño. En los carteles se vio anunciado en solitario en una tarde plena de ilusiones para el joven madrileño con la primera plaza del mundo llena hasta la bandera.Y toda esa expectación, toda la esperanza por el triunfo, se truncó en un instante. Un derrote seco y el pitón del astado del Conde de Mayalde que alcanza el muslo derecho al rematar un pase de pecho. El torero quedó tendido en la arena, se apreció que iba herido, la sangre manchaba la taleguilla. Los tendidos quedaron sobrecogidos mientras a Álvaro se lo llevaban a la enfermería. Era el tercer novillo y ahí acabó la tarde para el joven de Navas del Rey, que para llegar a este día de anhelos y deseos ha tenido que atravesar una dura temporada. Con triunfos, sí, pero con ese peaje que deben pagar los toreros, el tributo de sangre.Álvaro Serrano al natural Tania SieiraMadrid lo recibió de la mejor manera con una cerrada ovación que le obligó a responder desde los medios. Serrano estuvo muy dispuesto con el primero. Sereno y despejado con el buen novillo de Domingo Hernández, al que toreó muy bien a la verónica y variado en dos quites. Jugó con la nobleza del colorado, muy asentado siempre y con calidad en los muletazos por uno y otro pitón, todas las series muy ligadas con un final de mayor intensidad. Tenía el primer triunfo de la tarde en la mano, pero la fea estocada atravesada frenó al presidente y pese a la petición de oreja, todo quedó en una ovación a la espera de cosas mejores.El segundo, de Fuente Ymbro, serio de hechuras, no tuvo las mismas calidades, y se movió entre las fuerzas justas y los continuos derrotes. Se complicó por el pitón derecho, pero con la zurda surgieron naturales templados, de uno en uno, limpios en el trazo, con el novillo apuntando ya a las tablas. Aprieta el acelerador y recibe al tercero con un farol de rodillas, y en un vistoso quite por el mismo palo. El novillo es exigente y se faja Álvaro con la muleta en la derecha, hasta que en remate de un pase de pecho llega la cornada y la tarde se funde en gris. De la enfermería van llegando pocas noticias hasta que finalmente el parte médico habla de una cornada de veinte centímetros en la cara interna del muslo derecho, por encima de la rodilla, que contusiona la arteria femoral y provoca destrozos musculares. La contusión de la femoral, sin rotura alivia el mal trago.Feria de Otoño Plaza de toros Monumental de Las Ventas Sábado, 10 de octubre de 2026. Lleno. Se lidiaron novillos de Domingo Hernández, Fuente Ymbro, Conde de Mayalde, Luis González Conde, Montealto y Julio de la Puerta, desiguales de presentación y juego. Álvaro Serrano, de rioja y oro. Estocada atravesada (ovación tras petición). Tres pinchazos, estocada y descabello (silencio). Cogido en el tercero, que remató el sobresaliente Hector Roberto, estocada (silencio). El sobresaliente Aitor Fernández, pinchazo y estocada en el cuarto. Aviso (silencio). Roberto en el quinto, pinchazo, estocada corta y descabello (silencio). Aitor en el sexto, cinco pinchazos y descabello. Aviso (silencio). Parte médico: Álvaro Serrano sufre una cornada en el tercio distal, cara interna del muslo derecho con una trayectoria ascendente de 20 centímetros que contusiona arteria femoral y produce destrozos en músculos aductores e isquiotibiales. Pronostico grave.A este tercer novillo lo pasaportó con ligereza el primer sobresaliente Héctor Roberto. Y los otros tres los reparten con el segundo sobresaliente Aitor Fernández, que pusieron todo de su parte para afrontar un momento comprometido, con un compañero en la mesa de operaciones. Los dos brindaron sus faenas a Álvaro Serrano en el emotivo gesto de dejar la montera sobre la barrera en la puerta de la enfermería.Con el cuarto, de Luis González Conde, Aitor Fernández se mostró con ganas en una labor un tanto intermitente en la que destacaron buenos naturales. Fue lo mejor, junto a un buen cierre ante un novillo que se dejó y acabó quedándose corto. Por su parte, Héctor Roberto con el quinto, de Montealto, solo pudo mostrar actitud y pulcritud con un animal noblote pero al que le fue faltando empuje. Y cerró plaza un jabonero de Julio de la Puerta que le sirvió a Aitor a andar asentado en una templada y ligada serie con la mano derecha. A izquierdas, las embestidas no eran las mismas, pese a lo que el novillero buscó su oportunidad en una meritoria faena de la que salió dolido por un pitonazo en la ingle.Tarde llena de ilusiones para un joven torero, tarde de cruda realidad también, imprevisible tarde de toros.