Hal Jordan y John Stewart en un fotograma de 'Linternas'

La serie de HBO Max, basada en los cómics de Linterna Verde, ha llegado a su final esta semana desvelando quién estaba detrás de la impactante muerte del primer capítulo

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“Cuando eres joven y quieres hacerte valer, te pones una corbata para que la gente te tome en serio. Pero cuando eres mayor y más sabio te das cuenta de que las corbatas son una mierda. Por eso solo llevo mi traje en ocasiones especiales”. Hal Jordan

Un par de detectives (Hal Jordan y su pupilo, John Stewart) llegan a una pequeña población de Nebraska a resolver un crimen, con la ayuda de la sheriff local, pero enseguida chocan con un clan familiar que tiene mucho poder en esa zona. La premisa de Linternas (Lanterns) de HBO Max podría parecer algo trillada… de no ser porque en realidad se trata de una adaptación de los cómics de Linterna verde de DC. Una serie de superhéroes que se nos presenta, de forma muy original, como un drama lleno de misterio por el que sobrevuelan amenazas extraterrestres. Apuesta por darle la vuelta a algunos de los lugares comunes del thriller: no importan tanto los giros argumentales (que también) como la personalidad de los protagonistas y el estudio de su compleja relación, pues se respetan y se detestan, se admiran y se temen. Y cambian mucho a lo largo de los años que abarca la serie.

Porque Linternas nos muestra ya desde el inicio que va a jugar con los saltos temporales: Hal y John van en 2016 a Rushville a investigar un tiroteo, pero al final de esa primera entrega ya sabemos que buena parte de la miga va a estar en saber qué pasa (también en Rushville) en 2026. Pues en ese año, tal y como ya nos muestran al final del primer capítulo, uno de los protagonistas aparece asesinado. Por tanto, desde el piloto eres consciente del componente trágico: sabes que uno de los personajes con los que te encariñas no puede acabar bien. Lo que viene siendo jugar fuerte.

Hal Jordan, John Stewart y la sheriff Kerry Kane en 'Lanterns'

La serie se divide en dos partes claramente diferenciadas: la primera va hasta el capítulo 5 (que es una especie de final anticipado) y se centra mucho en los acontecimientos de 2016. La segunda, que abarca los tres últimos episodios, sucede en su mayoría en el 2026, y nos cuenta también qué ha pasado entre esos años. El resultado es una serie excelente, entretenidísima y emotiva, la mejor de un DC que ya ha dado pie a dos propuestas tan atractivas como El pingüino y El pacificador:

Los creadores de Linternas –que son Damon Lindelof (The Leftovers, Watchmen, Perdidos), Chris Mundy (Ozark) y Tom King, reputadísimo autor de cómics-, han comentado en entrevistas que su principal referencia fue True Detective, ya desde el día en que Tom King le propuso a James Gunn llevar a la pantalla una historia de los Linternas Verdes contada como un drama policial de corte realista. Como sucedía en la serie protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson, aquí también, con la excusa de resolver una serie de crímenes, se analiza cómo evoluciona a lo largo de los años la relación entre dos compañeros policías muy diferentes que, a pesar de tener mucha química y una innegable conexión, en un momento determindo chocan de forma irreversible. Los creadores han mencionado que también se inspiraron enTraining Day –con esa relación entre un mentor y su aprendiz, el choque entre un agente idealista y otro que se asoma al abismo, o por su retrato de la corrupción- o incluso en Fargo. Todo ello con toques de Men In Black, podríamos añadir nosotros.

Linternas es capaz además de dibujar con solo unas pocas pinceladas algunos de los principales acontecimientos de la mitología de estos cómics, como la llegada de Abin Sur a la Tierra; la existencia de los Manhunters y el peligro que suponen; o la rebelión de Sinestro, un agente renegado, antiguo mentor de Hal Jordan. Pero todo esto se nos cuenta a través de alusiones que los personajes hacen de pasada… de modo que, como sucedía en Juego de tronos (a cuya historia nos asomábamos años después de la rebelión de Robert), eres consciente de llegar in media res a un mundo interesante y complejo que tiene mucho pasado a sus espaldas, y que hay que ir descifrando poco a poco.

Hal Jordan en 'Lanterns'

Linternas no renuncia a la acción, ni a dar toques de ciencia ficción geniales por aquí y por allá, como la maravillosa mascota Earl; el viaje a Oa, planeta de los Guardianes, con su prisión de máxima seguridad; o cuando se nos muestra el desolado planeta destruido en el pasado por los Manhunters. Pero prefiere centrarse en el estudio de personajes y en un conflicto mucho más humano: lo complicadas que son las relaciones cuando no hay confianza. La serie establece que la galaxia se divide en varios sectores y que, en cada uno de ellos, solo puede haber un Linterna verde. Por tanto, los dos protagonistas no podrían ser Linternas verdes en la Tierra al mismo tiempo. John Stewart está ahí supuestamente para cubrir a Hal Jordan si le pasara algo, pero Hal se huele la tostada: los Guardianes han enviado a John en realidad para reemplazarlo, pues ya no se fían de él. Por tanto, los protagonistas sienten que el otro es una amenaza, y están dispuestos a luchar por su gran misión, que piensan que es lo único que les define: portar el anillo que les da superpoderes. Incluso si se pierden a sí mismos por el camino.

Hal Jordan y John Stewart en 'Linternas'

La serie también aborda un tema tan profundo como el de luchar contra nuestra propia naturaleza, no dejarnos llevar por los peores presagios ni pensar que nuestro destino está ya escrito (sobre todo si es uno oscuro). Nos habla de curar las heridas familiares heredadas, y transmitidas muchas veces sin querer. Nos propone aceptar los errores de quienes nos han criado y procurar no cometerlos de nuevo. Y, sobre todo, nos anima a no dejarnos definir por los miedos que nos han venido dados, ni por las expectativas que han puesto los demás en nosotros. Intentar ser conscientes de por qué elegimos lo que hacemos. Este tema se explora en detalle con el personaje de John Stewart (Aaron Pierre), que aprende a ponerse límites y a preguntarse hasta qué punto un objetivo noble puede dejar de merecer la pena si se lleva por delante todo lo demás por el camino, o si te obliga a traicionarte a ti mismo. Una incógnita se resume a la perfección en esa escena que recuerda tanto al western, en la que John devuelve su particular estrella de sheriff a las autoridades.

El personaje de Hal Jordan, a su vez, explora el miedo a seguir el mismo trágico camino que generaciones anteriores, especialmente en ese emocionante penúltimo capítulo, titulado El legado de los Jordan, que es probablemente uno de los mejores de toda la serie (mi favorito sin duda junto al piloto, con especial mención también a esa escena tan triste, tierna y divertida como es la del funeral del episodio 6). Porque si bien John Stewart queda establecido como un futuro Linterna sólido y bien interesante, que es capaz de encontrar su camino y de responder a su propio código, es el Hal Jordan del carismático Kyle Chandler el alma de esta primera temporada: pasas en cuestión de segundos de despreciarlo a admirarlo o a compadecerlo.

Sinestro en 'Linternas'

A la construcción de este Hal Jordan tan completo contribuye, además de la brillante interpretación de Chandler, cómo te muestran diferentes capas del personaje en pocos episodios: en 2016 es un agente descreído, y podríamos decir que hasta corrupto por la necesidad que tiene de conservar a cualquier precio el anillo; en el 2026 es un hombre que intenta reparar algo del daño que ha hecho, levantarse todos los días y hacer lo correcto, a pesar de solo recibir desprecio en su entorno; y en 1996 era un héroe que empezaba su camino y que se mostraba por primera vez al mundo con firmeza, seriedad y convicción en su propósito…

Pero es quizá la versión de 2006, la que se conserva en el anillo a modo de copia de seguridad (o de Hal-ograma, como lo llaman en la serie en un juego de palabras) donde se ve su visión más pura o, al menos, la que dejará más huella en los espectadores. La de un hombre que ya ha recibido varios golpes de la vida, que ha aprendido muchas lecciones, algunas de ellas muy duras, y que se ha asomado a la oscuridad y convive con sus miedos… pero que es un mejor detective gracias a la experiencia, y que no tiene miedo a abrirse emocionalmente cuando lo cree conveniente. Que es capaz no solo de ver lo bueno que hay en los demás, sino de conectar con ellos. Todas esas capas y facetas de Hal Jordan hacen de él uno de los mejores y más interesantes protagonistas que se nos han mostrado en una historia de superhéroes.

John Stewart y Guy Gardner en 'Linternas'

La serie tiene otros personajes estupendos más allá de sus protagonistas: la sheriff Kerry Kane interpretada por la estupenda Kelly Macdonald (No es país para viejos), otro de los pilares de la serie; la familia Macon, en sus distintas facetas y generaciones; el pequeño personaje de Laura Linney, que interpreta a uno de esos Guardianes que se muestran tan ajenos a la condición humana; o el mismísimo Guy Gardner de Nathan Fillion, que aporta su habitual sentido del humor a pesar de tener una dimensión mucho más seria que en la genial Superman de James Gunn de 2025 (de hecho, algunos de los personajes de Linternas aparecerán en Man Of Tomorrow, la continuación de la historia de Superman, que se estrenará en el verano de 2027). Y nos presenta un Sinestro escalofriante (interpretado por Ulrich Thomsen) que, pese a ser un prisionero, no deja de manipular a los protagonistas a la vez que los asesora en la investigación de los crímenes, de una forma que recuerda a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.

John Stewart y Hal Jordan en 'Linternas'

El final de la serie deja unas cuantas incógnitas que probablemente nos gustaría resolver con más detalle, y que quizá se retomen en un futuro, pero supone un cierre emocional a la altura, centrado en sus protagonistas, que será lo que más recordemos de ella cuando pasen los años. Porque Linternas es una serie de policías especiales, pero decide centrarse en lo bonito y lo triste que es entender por fin a alguien, después de muchos roces, cuando ya no lo tienes a tu lado. Te recuerda que siempre se puede aliviar algo el daño que han causado tus acciones, aunque estés cansado y ya no tengas tanta energía, y lo recomendable que es a veces dar un paso al lado y evaluar si seguimos con nuestro día a día por inercia o porque todavía creemos en lo que hacemos. Una historia sobre el poder de las ficciones que, a veces (solo a veces), nos dan la oportunidad de despedirnos una vez más de aquellos a los que echamos en falta, y decirles de nuevo ‘te quiero’ antes de seguir nuestro camino, manteniendo vivo su legado.

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