A tan solo un mes de uno de los eventos del año, entrevistamos a la directora de Cero Tinta, Johana Haida, pasarela alternativa que nace en Madrid para celebrar la diversidad y la autenticidad. Pero su plan no se queda aquí: ya están preparando las próximas ediciones en Barcelona, Tenerife y a nivel internacional.
Háblanos un poco de qué es Cero Tinta, una pequeña introducción a vuestro mundo.
Cero Tinta es la primera pasarela alternativa de moda de España dedicada al arte del tatuaje. Pero no es
un desfile con música puesta encima, ni un concierto con ropa: es un espectáculo propio, donde la moda,
el tatuaje y la música se entroncan en una misma cosa. Ninguna manda sobre la otra, todas están al
servicio de lo mismo: las historias que se cuentan esa noche.
Y lo que hay debajo es esto: vivimos rodeados de moldes que nadie eligió y que casi nadie cumple.
Medidas, edades, pieles sin marcas. Hay muchísima gente que lleva auténticas obras de arte en la piel,
historias de vida enteras grabadas para siempre, a la que ese molde le decía «tú aquí no». No tenían
escenario. Y pensé: pues se lo hago yo.
Al final va de eso. De que el sitio también sea suyo.
¿Qué tipo de moda le interesa a Cero Tinta? ¿Cómo seleccionáis la ropa que visten vuestros modelos?
Moda alternativa, con carácter, de diseñadores independientes que no tienen miedo a romper. Nada de
pasarela convencional.
Y el criterio le da la vuelta a lo habitual: en un desfile normal, la piel es el perchero de la ropa. Aquí es al
revés. La ropa está al servicio de la piel. A los diseñadores les pedimos algo poco frecuente: no diseñéis
para tapar, diseñad para mostrar. Que la prenda converse con el tatuaje, que lo enmarque, que lo deje
respirar.
Porque la ropa no puede ser una excusa para esconder nada. Ya hay bastante gente escondiéndose ahí
fuera.
Entendemos que Cero Tinta no es solo moda. ¿Qué importancia tiene la «tinta»? ¿Cómo se complementan
ambos?
La tinta manda, sin duda.
Y ahí está la paradoja del nombre: nos llamamos Cero Tinta y en nuestro logo la palabra «tinta» aparece
tachada. Porque lo que enseñamos no es tinta sobre una piel: son historias de vida. La tinta es solo el
medio. Detrás de cada pieza hay una decisión, una pérdida, una celebración, un momento que alguien
quiso dejar grabado para siempre.
Un tatuaje casi siempre lo ves quieto, en una foto. Aquí lo ves caminar, moverse y respirar bajo las luces. Y
con él camina todo lo que esa persona ha vivido. Por eso decimos que en Cero Tinta no se desnuda el
cuerpo: se desnuda el alma.
¿Buscáis llenar un vacío que existe en el mundo de la moda, o dais más importancia a los modelos tatuados y
su propia historia?
Las dos cosas, pero si tengo que elegir me quedo con las personas.
El vacío existe y es evidente: el tatuaje lleva décadas normalizado en la calle, en la música, en el deporte,
en tu vecino y en tu médico. Y sin embargo la moda seguía mirando hacia otro lado. A varios de nuestros
modelos les han dicho en un casting aquello de «tápate el brazo». Esa frase resume el problema entero: te
dejamos participar, pero escondiendo justo lo que has elegido para contar quién eres.
Lo que de verdad me mueve es lo otro. Cuando alguien desfila enseñando algo que decidió grabarse para
toda la vida, camina distinto. Camina con orgullo. Y eso, en un escenario, se ve y se siente.
Y esto es importante: no estamos construyendo un club donde solo se entra con tinta. Al revés. Usamos el
tatuaje como puerta de entrada a algo más ancho, que es el derecho de cualquiera a mostrarse sin pedir
permiso. Todos somos raros vistos de cerca. El estándar es una ficción que no describe a nadie.
¿Cómo se convierte una persona tatuada en modelo de Cero Tinta? ¿Cuál es el proceso?
En esta primera edición el casting lo hacemos desde la organización, buscando perfiles y hablando con
gente. A partir de la siguiente, los estudios de tatuaje colaboradores podrán presentar candidatos: son
ellos quienes conocen de verdad a las personas y las historias que hay detrás de cada pieza.
Y el criterio no son las medidas, te lo digo claro. No busco cuerpos perfectos: busco gente cómoda siendo
quien es. Cualquier edad, cualquier talla, cualquier cuerpo, cualquier recorrido. Lo único que no puede
faltar es actitud y una historia detrás.
Para mí la belleza es eso: la verdad. Y la verdad no tiene talla.
Hemos hablado de moda, de modelos tatuadas, de música, de fotografía… pero ¿qué importancia tienen en
vuestro proyecto los propios tatuadores?
Toda. Sin ellos esto no existe, literalmente.
Nosotros ponemos el escenario, pero la obra es suya. Cada pieza que desfila la hizo un tatuador que un
día se sentó con esa persona y le dio forma a lo que quería contar. Ese oficio ha cargado durante años con
un prejuicio absurdo, y me parece de justicia que su nombre esté ahí arriba, al lado de su trabajo.
Además son quienes mejor conocen a la gente. Un tatuador pasa horas con su cliente, y en esas horas se
habla de todo. Sabe qué hay detrás de cada línea. Por eso estamos construyendo una red de estudios
colaboradores: son la puerta de entrada a las historias que queremos contar.

Háblanos del desfile del próximo 1 de octubre en Madrid. Convence a nuestros lectores de por qué han de
comprar la entrada.
Es el 1 de octubre en el Teatro Galileo Galilei, en pleno centro de Madrid. Photocall y alfombra a las 20:00,
y el espectáculo arranca a las 21:00. Mayores de 18, aforo limitado.
¿Por qué venir? Porque no vas a ver un desfile: vas a vivir una noche. Música en directo, DJ, luces, arte
haciéndose delante de ti y gente desfilando a un metro de tu asiento.
Y porque vas a ver algo que no se ve todos los días: personas a las que este mundo les dijo que no
encajaban, ocupando un escenario con la cabeza bien alta. Eso emociona aunque no lo esperes.
No es un desfile ni es un concierto: es un espectáculo donde ambas cosas se entroncan. Es la primera
edición, y eso solo pasa una vez. Si te gusta el rock, la cultura alternativa y la gente que no cabe en el
molde, este es tu sitio. Te lo digo así de claro
¿Consideráis la música como parte esencial del evento?
Absolutamente esencial. No es hilo musical de fondo ni un DJ para rellenar los cambios.
Hay artistas en directo y sesión de DJ, y la música va tejida con el desfile: marca el ritmo de los pases, el
ambiente, cuándo la cosa sube y cuándo respira. Si le quitas la música a Cero Tinta, se cae. Es parte de su
estructura, no un acompañamiento.
Y era innegociable apostar por talento emergente. Es la misma idea de siempre: igual que damos
escenario a personas a las que no se lo daban, queremos dárselo a músicos que están empezando y que
necesitan que alguien les abra la puerta. A todos nos hizo falta que alguien lo hiciera una vez.
Es un hecho que rock y tatuajes llevan unidos desde finales del siglo XX. ¿Qué opinas de esta unión?
Que no es casualidad, es la misma actitud.
El rock y el tatuaje nacen del mismo sitio: de la gente que decide no encajar. Marcarse la piel para siempre
es un acto de rebeldía tranquila, igual que subirse a un escenario a hacer ruido cuando se supone que
deberías estar callado. Los dos dicen lo mismo: esto soy yo, y no pienso pedir permiso.
Los dos han cargado además con el mismo prejuicio: que eran cosa de gente rara, de mala vida. Y los dos
han acabado demostrando que lo raro era el prejuicio.
Por eso en Cero Tinta esas dos raíces se entroncan de forma natural. No hemos metido música en una
pasarela: es que vienen del mismo sitio y era cuestión de tiempo que compartieran escenario. Y por eso
me hace especial ilusión hablar con vosotros y no con una revista de tendencias.
¿Puedes adelantarnos las actuaciones musicales del evento?
Te voy a contestar con algo que quizá no esperas: en Cero Tinta aplicamos a la música el mismo criterio
que a las personas que desfilan.
Igual que no buscamos modelos de agencia sino gente real a la que nadie había dado un escenario,
tampoco buscamos artistas consagrados. Buscamos talento que hoy es anónimo. Gente que toca en su
local, que sube canciones sin que nadie las escuche, que lleva años esperando que alguien le abra una
puerta.
Esa es la idea: que Cero Tinta sea el sitio donde saltan. Que alguien que el 30 de septiembre no conocía
nadie, el 2 de octubre empiece a existir para el mundo de la música. Y ojalá, con el tiempo, alguno acabe
siendo una estrella y pueda decir que empezó ahí.
Por eso no te doy nombres todavía: porque ahora mismo esos nombres no te dirían nada. Y esa es
exactamente la gracia. Cuando cerremos el cartel os los pasamos, y Solo-Rock será de los primeros en
saberlo. Con un poco de suerte, dentro de unos años los habréis entrevistado vosotros también.
Vivimos en un mundo donde lo efímero y las redes marcan nuestro día a día. En este contexto, ¿dónde
situaríais la fotografía?
En el sitio más importante, precisamente por eso.
Las redes son un río que se lleva todo en cuarenta y ocho horas. La fotografía es lo que queda cuando ese
río pasa. Dentro de diez años nadie recordará una story, pero seguirá existiendo la imagen de una persona
desfilando con su tatuaje bajo unas luces, y esa foto seguirá diciendo exactamente lo mismo.
Y hay algo más, que para nosotros pesa mucho: a mucha de esta gente nunca la habían fotografiado bien.
Nunca les habían hecho un retrato en el que salieran enteros, sin taparse nada. Poder devolverles esa
imagen es de las cosas que más ilusión me hacen del proyecto.
Vosotros lo sabéis bien, que sois un medio con fotógrafos de directo: hay conciertos que solo existen ya
porque alguien los fotografió. Aquí igual. No estamos haciendo contenido, estamos haciendo archivo.
¿Qué esperáis del evento en Madrid?
Que se llene, claro. Pero sobre todo espero algo más difícil de medir: que la gente salga del teatro
sintiendo que ese sitio también era suyo.
Y en lo personal, quiero ver la cara de nuestros modelos cuando pisen la pasarela. Gente a la que le dijeron
que se tapara, ocupando el centro del escenario. Ese momento vale más que cualquier titular, y es la razón
por la que me metí en esto.
Si una sola persona sale de ahí pensando «yo también puedo mostrarme como soy», el evento ha valido la
pena.
¿Habrá próximamente más desfiles de Cero Tinta? ¿Hasta dónde os gustaría llegar?
Rotundamente sí. Cero Tinta no nace para ser una noche bonita y ya está.
Nace anual e itinerante, como cualquier artista: no tenemos un sitio fijo, tenemos un espectáculo que viaja.
Madrid es la semilla, y estamos abiertos a llevarlo allí donde nos reclamen, dentro y fuera de España.
Y hay algo importante en cómo está planteado: el evento no cambia, pero el espectáculo sí. El marco
permanece —la filosofía, la forma de hacer las cosas—, pero cada edición trae otros diseñadores, otros
modelos, otros músicos y, sobre todo, otras historias. Ese es el verdadero fin de todo: las historias que se
seleccionan en cada edición. Quien vea la primera no habrá visto la segunda.
Dentro de unos años quiero que se hable de Cero Tinta como el lugar donde el arte del tatuaje encontró por
fin su pasarela. Y donde mucha gente encontró un sitio donde no tenía que esconderse.
Esto es solo el principio.

Datos del evento
— Fecha: 1 de octubre de 2026.
— Lugar: Teatro Galileo Galilei, Madrid.
— Photocall y alfombra: 20:00 h · Espectáculo: 21:00 h.
— Edad: mayores de 18 años. Aforo limitado.
— Entradas: salagalileo.es/programacion/cero-tinta/
— Producción: Voga Connect. Dirección: Johana Paola Haidar.
— Redes: @cerotinta

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