Un grupo de jugadores ha convocado una semana de boicot contra Sony bajo el nombre #PSBlackout. La iniciativa propone que los usuarios de PlayStation no enciendan sus consolas, no inicien sesión, no jueguen y no realicen compras relacionadas con la marca entre el 23 y el 30 de agosto, para protestar contra el fin del formato físico, entre otros motivos.
La campaña fue difundida el 26 de julio por el perfil Does It Play?, que acusa a Sony de haberse distanciado progresivamente de su comunidad. Entre sus principales motivos menciona el cierre de estudios como Japan Studio y Bluepoint, la apuesta por los juegos como servicio, la cancelación de eventos y la decisión de dejar de producir nuevos juegos físicos a partir de enero de 2028.
#PSBlackout pide apagar las consolas y no gastar dinero durante siete días
«Estamos llamando a los jugadores de PlayStation a participar en un apagón económico y de gameplay desde el domingo 23 de agosto a las 19:00, hora local, hasta el domingo 30 de agosto a la misma hora», explica el mensaje compartido por sus organizadores.
Sony wants to abandon fans? Let’s give them a small taste of their own medicine!
Together with other creators we call for a 1 week #PSBlackout in August. No logins, no play sessions, no purchases on any of Sony’s platforms. pic.twitter.com/v6JvdvbHLD— Does it play? (@DoesItPlay1) July 26, 2026
Para participar, los usuarios pueden apagar sus consolas o cerrar sesión durante los siete días. La imagen promocional resume la protesta con una consigna directa: «Sin inicios de sesión, sin jugar, sin compras».
Los responsables consideran que abandonar los juegos físicos sería «la gota que colma el vaso», aunque su malestar también se extiende a la estrategia general de PlayStation. En el comunicado reclaman el regreso de sagas como Twisted Metal, SOCOM, Sly Cooper o Resistance, así como de eventos como PlayStation Experience.
La capacidad de la protesta para afectar realmente a Sony, sin embargo, genera dudas. El periodo elegido no coincide con el lanzamiento de ningún gran exclusivo de PlayStation y una menor actividad en PSN podría incluso reducir temporalmente algunos costes de infraestructura para la compañía.
El impacto económico dependerá principalmente de cuántos jugadores dejen de comprar juegos, contenidos o suscripciones, no solo de que apaguen su consola. También será difícil medir la participación real, ya que el apoyo expresado en redes sociales no implica necesariamente que los usuarios mantengan el boicot durante toda la semana.
Los promotores de #PSBlackout sostienen que han elegido estas fechas para causar el menor perjuicio posible a desarrolladores y editoras externas, mientras trasladan a Sony su descontento con el rumbo actual de PlayStation.