Planificar la transmisión del patrimonio familiar a las siguientes generaciones es una de las tareas más complejas a las que todo ciudadano español se enfrenta en algún momento. El deseo legítimo de que los hijos reciban los bienes de la forma más íntegra posible se da de bruces con unos impuestos que tratan de quedarse con la mayor cantidad posible.
En este sentido, un error formal en el testamento o incluso una transferencia económica a destiempo pueden hacer que se paguen muchos más impuestos. Es por eso que los expertos de la OCU recuerdan que hay que planear bien cómo se optimiza una herencia, con una serie de criterios que ayudan a minimizar el impacto fiscal.
Los 4 impuestos
Antes de decantarse por donar un bien en vida o dejarlo en herencia, es obligatorio realizar una auditoría técnica del patrimonio, analizando al mismo tiempo cuatro figuras impositivas. La OCU recuerda que el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones funciona como dos tributos radicalmente distintos. El Impuesto de Sucesiones lo liquidarán los herederos basándose en la comunidad autónoma donde el fallecido residiera la mayor parte de los últimos cinco años. Por su parte, el Impuesto de Donaciones se calcula según la residencia del hijo durante esos mismos cinco años previos, salvo que se trate de un inmueble, que tributará rigurosamente donde esté ubicada la finca.
A este escenario hay que sumar la variable del IRPF, un impuesto importante que muchos pasan por alto. Si un padre dona un bien que se ha revalorizado con los años, la ley le obliga a pagar a él en su declaración de la renta por esa ganancia patrimonial, como si lo hubiera vendido. Finalmente, la plusvalía municipal gravará a los herederos o donatarios por el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana.

Estrategias a seguir
Para reducir el impacto de la progresividad de estos impuestos (donde siempre es más costoso tributar por un gran bloque patrimonial de golpe que por fracciones menores), lo mejor es planearlo:
Donaciones en vida
Donar de forma paulatina es una excelente opción, pero exige cumplir unos plazos. Si se realizan varias donaciones a un mismo hijo, la normativa tributaria las acumulará, elevando el tipo impositivo de la última operación. Para neutralizar este efecto multiplicador, los expertos aconsejan dejar pasar más de tres años y un día entre cada donación. Asimismo, se debe evitar realizar transferencias en el último momento: si el donante fallece dentro de los cuatro años siguientes a la donación, Hacienda sumará dicho valor a la masa hereditaria global. Por último, interesa donar dinero en metálico (exento de IRPF para el donante) y viviendas habituales si se es mayor de 65 años, evitando donar bienes que acumulen pérdidas, ya que la ley no permite compensar fiscalmente las pérdidas de activos donados.