La inteligencia artificial nació, al menos para el usuario normal y corriente, como una herramienta global. Accedías a una web, elegías el modelo más adecuado y lo utilizabas. Aquí daba igual si estabas en España, Estados Unidos u otro país. Sin embargo, todo eso está cambiando a marchas forzadas y los gobiernos están empezando a tratar a la IA como una tecnología estratégica, al nivel de los chips, la ciberseguridad, la energía o incluso la defensa nacional.

La semana pasada ya hablamos de que la IA nunca fue gratis, que estuvo subvencionada hasta que aprendíamos a depender de ella. Ahora, está ocurriendo algo similar con el tema de la regulación. Están siendo los gobiernos los que deciden qué modelo sí y qué modelo no se puede lanzar de forma masiva, optando por limitar algunos de ellos al gran público.

El caso de Claude Fable 5

y Claude Mythos 5 es el aviso más claro hasta ahora. Anthropic lanzó Fable 5 como su modelo más avanzado de disponibilidad general, basado en la clase Mythos. Como ya nos han comentado durante semanas, se trataba de un modelo con capacidades superiores en programación, investigación, visión y trabajo complejo.

Logo de Claude Fable 5
Claude Fable 5 es la primera versión pública de Mythos. / Imagen: Anthropic

Un poco antes había dejado a un grupo limitado de empresas de ciberseguridad e infraestructuras críticas el acceso a Mythos 5. Sin embargo, solo 3 días después de haberlo puesto a disposición de cualquier usuario, Anthropic anunció que tenía que suspender el acceso a ambos modelos tras una directiva estadounidense que bloqueaba su uso por extranjeros, incluso dentro de EEUU.

La pregunta incómoda es: si mañana aparece una IA que es mejor en todo, ¿puede un gobierno decidir que tú no la uses simplemente porque no eres de su país?

La IA empieza a parecer infraestructura crítica

Durante años hemos visto como ChatGPT, Claude, Gemini o Copilot eran productos digitales como cualquier otro, aplicaciones de productividad si simplificamos mucho. Pero ya nadie las ve como eso. Sabemos que un modelo avanzado puede escribir código, encontrar errores, analizar documentos legales, resumir investigaciones científicas, automatizar procesos empresariales o ayudar a detectar vulnerabilidades.

Y eso es lo que lo convierte en “crítico”. Para los gobiernos, la IA ya no es solo innovación, es poder (económico, militar, científico y geopolítico). Por ese motivo, están empezando a decidir qué modelos pueden circular libremente y qué modelos quedan restringidos a ciertas personas e incluso únicamente al gobierno.

Antes bloqueaban webs; ahora pueden bloquear inteligencias

La próxima gran revolución de Internet puede que no sea una página web bloqueada y censurada, sino un modelo de IA al que no puedes acceder en función de tu nacionalidad.

Mensaje de bloqueo del Protocolo del Ministerio de Cultura
Las operadoras comienzan a mostrar un nuevo mensaje de bloqueo en páginas web con contenidos ilegales. / Captura propia: Web del protocolo

Hasta ahora estábamos acostumbrados a que las restricciones por país aplicaran a los derechos audiovisuales, tiendas de aplicaciones o libros. Pero con la IA cambia la cosa, si un modelo es mejor que otro puede afectar a productividad, investigación, programación, ciberseguridad, educación y competitividad.

Si una empresa estadounidense tiene el mejor modelo para encontrar errores en código y un gobierno decide que los extranjeros no pueden usarlo, un desarrollador europeo pierde más que una herramienta, pierde competitividad frente a su colega americano.

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