El mercado de la telefonía móvil se ha convertido en un escenario donde el intercambio de ideas, o incluso el plagio descarado, es el pan de cada día. Apple adopta funciones que Google estrenó hace años, Google hereda capacidades mecánicas de los plegables de Samsung, y firmas como Xiaomi u Honor no esconden su inspiración en las líneas estéticas de la manzana mordida.
Y en este escenario en el que todos se copian, es bastante curioso que una de las herramientas de software más útiles, intuitivas y adictivas de la última década siga siendo exclusiva de un fabricante.
Hablamos de las acciones gestuales de Motorola, las famosas Moto Gestures. Tras años analizando dispositivos y exprimiendo las capas de personalización de decenas de marcas, es tan asombroso como extraño que nadie haya lanzado un equivalente de nivel, sobre todo en los catálogos de Apple y Samsung.
Cómo funcionan
La magia de los gestos de Motorola está en la pura ergonomía física y comodidad. Son atajos basados en el movimiento del terminal que permiten invocar herramientas o funciones del sistema al instante, sin necesidad de desbloquear la pantalla, buscar un icono o deslizar el panel de ajustes rápidos. Por eso, el valor de estas funciones está en la memoria muscular del usuario. El ejemplo más útil es el «hachazo»: basta con agitar el teléfono hacia abajo dos veces con un movimiento firme de muñeca para que la linterna se encienda o se apague de inmediato. Es un recurso mecánico impecable para situaciones cotidianas de visibilidad cero.
De igual forma, un doble giro rápido de muñeca activa de forma instantánea la aplicación de la cámara, superando en velocidad a cualquier botón físico o virtual de la competencia. El repertorio se complementa con acciones tan buenas como silenciar por completo las notificaciones y activar el modo No molestar con el simple gesto de colocar el teléfono boca abajo sobre una mesa.
Lo que resulta verdaderamente inexplicable es por qué los competidores no han integrado esta tecnología en sus ecosistemas. No es una cuestión de limitaciones de hardware, ya que cualquier smartphone moderno cuenta con un giroscopio y un acelerómetro de alta precisión capaces de interpretar estos movimientos a la perfección.