Apple ha vuelto a prender la mecha y Siri AI, la gran revolución de iOS 27 para el iPhone, no estará disponible inicialmente en la Unión Europea. La compañía de la manzana mordida culpa a la Digital Markets Act mientras Bruselas responde que la norma no prohíbe lanzar productos y que la decisión de retrasarlo es de la propia compañía. Sin embargo, no es un caso aislado y en los últimos años los europeos nos hemos quedado sin funciones lanzadas por Apple, OpenAI, Meta, Google y Microsoft, pero también de empresas de salud digital, movilidad autónoma, fintech, drones, biometría, genética de consumo y streaming.
La idea incómoda está sobre la mesa: Europa es un mercado de consumidores ricos, pero en el que cada vez es más incómodo lanzar nueva tecnología. Unas veces es por temas de privacidad, otras por temas de competencia, otras por regulación sanitaria, de transportes o financieras, y finalmente, por temas de licencias territoriales.
El resultado para el usuario de a pie es el mismo: se queda sin acceder a algunos productos y ciertos servicios avanzados que lanzan compañías de fuera de nuestro continente. En otros casos, nos conformamos con versiones recortadas o nos pasamos meses esperando a tener lo mismo que el resto del mundo.
El gran problema de fondo es que, por mucho que nos digan, no hay alternativas europeas que cumplan con todas las regulaciones y que estén a la altura de lo que se lanza en EEUU o China. Europa podría permitirse ser tan exquisita con los requisitos si de verdad pudiera ofrecer a sus ciudadanos “cosas mejores” de las que se hacen fuera, y ahora mismo no es así.
No es solo Apple: Europa ya no estrena la tecnología al mismo tiempo
El caso de Siri AI es el resumen perfecto del choque entre tecnológicas americanas y la Unión Europea. Esta cuenta con normas como el DMA, que impone obligaciones a grandes plataformas consideradas “gatekeepers”; el DSA, que hace más duras las obligaciones para grandes plataformas online; y el AI Act, que entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y se aplicará progresivamente.

Este marco normativo tiene una intención clara y es la de promover más competencia, asegurar la protección de datos, contar con más transparencia y conseguir, en general, más seguridad para los ciudadanos. Sin embargo, su efecto secundario más notorio es que muchas estadounidenses prefieren lanzar primero en EEUU, probar allí, monetizar allí y dejar Europa para después. En el caso de la IA, incluso provoca perder productividad, aprendizaje y ventaja competitiva.
Apple: Siri AI es el último caso, no el primero
Apple ya es una veterana en esto de tener problemas para lanzar sus productos en Europa. Lo hemos visto con Apple Intelligence que llegó más tarde a los iPhone y iPad de la UE, pero también en funciones como iPhone Mirroring, Live Translation con AirPods, Visited Places y Preferred Routes en Mapas.
Además, hay funciones que ni siquiera dependen de la IA y tampoco han llegado a la Unión Europea, como la grabación de llamadas del iPhone. El resultado es pagar un teléfono de 1000 euros, pero contar con muchas menos funciones que las que tienen al otro lado del charco.
OpenAI: Sora, conectores y salud también han tenido frontera europea
OpenAI es otro ejemplo claro. Cuando lanzó Sora dejó claro que no estaría en el Espacio Económico Europeo, Reino Unido y Suiza. Lo mismo ha sucedido con ChatGPT que tiene algunos conectores para usuarios Plus y Pro no disponibles en esas regiones.

Tampoco nos podemos olvidar de ChatGPT Health, la experiencia sanitaria de OpenAI que solo se puede usar por usuarios fuera del EEE, Suiza y Reino Unido. Europa exige muchas más garantías cuando se trata de datos de salud, por lo que el gigante de la IA ha preferido no arriesgarse.
Meta: IA, gafas inteligentes y Threads llegaron con freno
Meta tampoco se libra de esta relación de amor-odio con la Unión Europea. En 2024 pausó el lanzamiento de Meta AI en Europa tras objeciones regulatorias vinculadas a privacidad y entrenamiento de modelos. La propia compañía dejó claro que, sin incluir información local, ofrecería una experiencia “de segunda categoría” a los europeos.
Las gafas Ray-Ban Meta también han tenido un despliegue desigual. Llegaron primero a otros territorios fuera de la UE y luego gradualmente llegaron en 2025 a Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia. Otra aplicación como Threads no llegó de salida en 2023 por dudas regulatorias, retrasando su lanzamiento.