La guerra moderna, además de destruir todo lo que encuentra a su paso, como estamos viendo en Ucrania, también cambia los ecosistemas y el comportamiento de la fauna, a consecuencia de una situación insostenible, tanto para los humanos como para los animales. Precisamente eso es lo que nos llega desde la región de Donbás, escenario de uno de los combates más encarnizados de los últimos años, con Rusia y Ucrania como protagonistas.
Según los investigadores de la zona, y tal y como podemos ver en el tuit que veréis a continuación, las aves de la zona han comenzado a aprovecharse de los residuos tecnológicos del conflicto, utilizando componentes de armamento avanzado para construir sus nidos.
Olena Tregub@OTregubApocalyptic bird nest.A Russian glide bomb knocks down a tree in Donbas. From the shattered branches rolls out a tiny bird’s nest.
Made of drone fiber-optic cable.
Source: Oleg Malchenko https://t.co/NWzLyv0hla
06 de junio, 2026 • 12:37
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Ramas y cables de fibra óptica
Olena Tregub, cofundadora de la Comisión Independiente Anticorrupción de Defensa de Ucrania, ha sido quien alertó de la situación en su cuenta de X, la red social que antes conocíamos como Twitter. La activista compartió una impactante fotografía tomada por el investigador Oleh Malchenko tras un bombardeo en el frente. El impacto de una bomba planeadora rusa derribó un árbol y, al romperse las ramas, un pequeño nido de pájaro rodó por el suelo, dejando al descubierto una estructura jamás vista por los biólogos.
Al analizar el nido de cerca, el equipo de investigación vio que la estructura no estaba compuesta únicamente por pequeñas ramas, musgo y barro. El ave había trenzado minuciosamente filamentos de hierba con delgadas hebras de cables de fibra óptica, el material de desecho que inunda los campos de batalla ucranianos debido al uso masivo de una nueva generación de drones de ataque. Para el animal, este compuesto sintético es un buen recurso, ya que es ligero, muy flexible, ofrece una gran resistencia a la rotura y probablemente proporciona un aislamiento térmico superior para los huevos frente a los rigores del clima.
Lo interesante, aunque no beneficioso, es que la presencia de estos filamentos transparentes en los nidos es la prueba física de un cambio de paradigma. Hasta hace poco, la inmensa mayoría de los drones de primera persona, es decir, los FPV, funcionaban mediante radiofrecuencia, lo que permitía a los sistemas de guerra electrónica del enemigo interceptar la señal o incluso inhibir el dispositivo para tratar de derribarlo.

Para evitar este blindaje electromagnético, ambos bandos han comenzado a utilizar una gran cantidad de drones conectados por fibra óptica. Estos dispositivos desenrollan una bobina de cable ultrafino a medida que vuelan, estableciendo una conexión de vídeo de alta definición y un control de guiado absolutamente inmunes a los inhibidores de frecuencia. Sin embargo, esta ventaja conlleva una enorme factura ecológica que la sufren los animales y el suelo.