Acompañamos a Jordi Vadell en un viaje – figurado pero también literal, desde el repostaje en la gasolinera a la salida de Madrid hasta la prueba de sonido y el concierto – en el que el lector se siente como si también hubiese subido a la furgoneta con los miembros de Morgan. En este viaje con la banda vamos conociendo la historia de cada uno de sus componentes, cómo fueron coincidiendo y ligando sus existencias en lo personal y en lo musical, con un acercamiento a la genealogía de sus andanzas previas, que acaban confluyendo en un proyecto común alrededor de las composiciones de su cantante, Nina.

Cómo las coincidencias y las casualidades pueden cambiarte la vida. Cómo el esfuerzo y la convicción pueden llevarte a conseguir lo que te propongas, aunque parezca imposible lograrlo. Cómo cada pieza de la banda cuenta y cumple su papel, y todas son necesarias. Rodeado de la gente adecuada es como se consiguen grandes logros, y eso incluye el apoyo familiar incondicional que siempre han tenido. Tantas horas de viaje nos permiten tener el privilegio de poder entrar en el mundo de un grupo de amigos que han hecho familia de su banda. Cuatro personas de procedencias muy diversas que han llegado a coincidir alrededor de la música y han hecho de ella su vida.

Una chispa hace prender la llama, y fueron las canciones que un día Nina enseñó a Paco las que hicieron que Ekain y él la convenciesen de qué ahí había algo que merecía la pena intentar sacar adelante: con el vestido adecuado, esas canciones podrían convertirse en algo grande. Incluso en algo enorme. Con la incorporación de Chuches y Ove, la familia estuvo completa y lista para emprender el camino. Anécdotas divertidas y detalles curiosos van apareciendo al repasar esos comienzos inciertos pero ilusionados. Varios años de ir puliendo lentamente canciones hasta meterse en el estudio con José Nortes y sacar aquel primer disco que les puso en el disparadero. Lo demás es una historia de la que ya han ido siendo testigos un número cada vez mayor de seguidores, que además de ser de lo más variopinto, son muy entusiastas y agradecidos.

Accedemos también a las pequeñas historias de esas canciones, que han acabado siendo muy grandes, y que no dejan de crecer. Cómo algunas enseguida se revelaban tal cual las conocemos, mientras otras en cambio se rebelaban y hubo que darlas muchas vueltas hasta encontrar su forma. Aunque esas formas luego en directo a veces evolucionan y se transforman, creciendo con coros, vientos o metales que originalmente no tenían. Porque Morgan son una banda que como realmente disfruta es tocando en vivo, y han visto como iban llenando salas cada vez mayores, y cada vez agotando las entradas más rápido. Como ellos mismos siguen diciendo, un puto milagro.

Un interesante libro editado por Efe Eme, que también recoge testimonios cercanos, de amigos, músicos o productores que han trabajado con ellos. Gente que, además de cariño, les profesa verdadera admiración, coincidiendo siempre en el placer que supone trabajar con ellos. Porque Morgan siguen siendo, ante todo, unos currantes que disfrutan de lo que hacen pero que no se permiten quedarse estancados en una misma fórmula, y siguen explorando sonidos, sin ponerse un techo y trabajando para superarse a ellos mismos.

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