
RetadoR promociona su segundo LP, Earëndel, y está consiguiendo dar importantes pasos como haber tocado ya en numerosas ciudades de España -acaba de hacer una gira con Vomitory-, además de actuar en Portugal y Estados Unidos. Los elogios al disco, no sólo a sus directos, son muchos también. Razones más que suficientes para reunirnos con Juanjo, batería, cuyo nombre artístico es ‘Juanjolocaust’, quien nos recuerda para comenzar cómo el grupo de la provincia de Málaga fue tomando forma…
por Jon Marin
Juanjo: -Yo conocía a Jofre (cantante y guitarrista) de haber tocado en un grupo anterior. Me uní a un nuevo proyecto que intentó montar Jofre con un cantante, amigo común, y reclutaron a Derlis, un bajista, y a un segundo guitarrista, Rolo. El proyecto, por unas cosas y otras, no terminaba de cuajar y Rolo, entretanto, me dijo: ‘Juanjo, yo tengo por ahí guardados unos temas en plan thrash, ¿por qué no les echas un vistazo por si esto se rompe al final?’ Y así empezó todo para Retador. Poco después, efectivamente, aquel proyecto se rompe, y Rolo y yo, al segundo ensayo, acoplamos a Derlis (bajista, cantante). Aquello coincidió con la pandemia y no vivíamos en la misma localidad, con lo cual se nos ponía difícil vernos, pero nos molaba tanto el rollo que nos juntábamos. Cuando nos dimos cuenta, teníamos tres temas y ya decidimos buscar un nombre. Pero como todo era para divertirnos y matar el aburrimiento, sin más expectativas, y nos parecía un reto sacarlo adelante, pues eso derivó en el nombre Retador.
La historia continúa hasta que llegamos a la formación definitiva y actual:
Al poco tiempo Derlis abandona y en una de las reuniones vino Jofre (cantante y guitarrista) a vernos. Esa misma tarde se aprendió casi dos temas. Como yo sabía de su versatilidad, le puse en plan coña el micro y, ¡guau!, moló un montón, je, je… Así que le dimos un buen empujón al proyecto y, viendo que la cosa iba cogiendo forma y sonaba muy bien, nos planteamos buscar un bajista para hacer un grupo de verdad. Yo conocía a Migueli desde nuestra adolescencia. Cuando le llamé, le dije: ‘Migueli, tengo un grupo thrash y buscamos un bajista, vente, nos ves y hablamos’. Al escucharnos, nos pidió automáticamente las cuatro o cinco canciones que teníamos y con él se cerró el circulo hasta hoy.
Grabasteis luego una sencilla demo de dos temas y decidisteis grabar un videoclip. ¿Teníais ya muy clara la importancia de la imagen en estos tiempos?
-Sí, en marzo del 2021 entra Migueli y es en mayo cuando grabamos la demo con las canciones “Furia” y “La venda”, y con esta última decidimos hacer un videoclip en plan casero. Así al menos la gente podía ver quién era Retador. La imagen es crucial… ¡y funcionó!, je, je… Tuvimos bastantes visitas, y eso que no hicimos nada para promocionarlo, lo subimos a YouTube y listo.
¿Cuántos vídeos os gustaría hacer por cada LP?
-¡Buah!, hacer un videoclip de verdad vale una pasta. Y lo entendemos porque hay mucho curro detrás. De momento no tenemos una economía como para hacer dos o tres clips por LP, que sería lo suyo.
Tenéis la base en Estepona (Málaga). ¿Por qué os habéis desplazado a Barcelona para grabar vuestros dos discos?
-Queríamos seguridad. Aquí hay estudios, evidentemente, pero no creo que entiendan ni que sepan lo que es el thrash metal ni su esencia, ni cómo debe sonar. Queríamos un estudio especializado en metal y, de los pocos que quedaban en el descarte, vimos Moontower Studios, donde grabaron Avulsed, Crisix y mil grupos metaleros más, así que, si íbamos a grabar, pues debíamos grabar de verdad y que sonara a disco de verdad. Además, Javi Félez (el productor) es guitarrista y eso ayuda mucho a la hora de hablar en lenguaje metalero, de sonidos, etc.
Cuéntanos cómo han recibido, tanto público como prensa especializada, vuestros dos elepés.
-Bueno, el primer disco fue toda una sorpresa tanto para los medios y público como para nosotros. ¡Ni puñetera idea de que iba a gustar tanto! De hecho, prensa de México lo puso como ‘disco del año’ en el apartado thrash, en Nicaragua nos metieron entre los tres mejores del año; en Chipre, igual; aquí nos metieron algunos entre ‘los 10 mejores’… Una locura, vamos. Y ahora con Earëndel, nuestro segundo álbum, pues igual: muchas reseñas de todos lados, desde Estados Unidos, Alemania, América Latina, Japón… ¡increíble! La verdad es que gusta y eso nos da mucha alegría y energías.
Desde dentro, ¿qué diferencias marcarías como importantes entre una obra y otra?
-En este segundo, sobre todo, el nivel compositivo y a destacar los solos de guitarra. Esta vez estuvieron ensayados traste por traste. No significa que los del primer álbum fueran improvisados, ni mucho menos, pero los de Earëndel se han estudiado meticulosamente, también la batería y la base rítmica en general. Para resumir, el nivel compositivo creemos que mejora al de la precedente obra.
¿Hay alguna crítica de vuestros discos que os haya encantado, una frase que hayan dicho o escrito de vosotros para enmarcar?
–Si, je, je… Afortunadamente, muchas. (Se toma un tiempo para buscar en su móvil y lee). -En Underground Investigation de Francia: “Earëndel me ha embarcado desde el principio en un viaje interestelar, es como una bofetada de las que raramente se lleva uno…” O en MetalCry: “Sin rodeos, cada nota de este álbum respira autenticidad, es la prueba de que la verdadera potencia del metal no está en el software, sino en la precisión de unos músicos. Retador no ha venido a jugar, ha venido a reclamar su trono con un trabajo que es puro fuego”, y nos dieron un diez sobre diez. Y así, muchas más.
¡Enhorabuena! Al contrario, ¿alguna ocasión en la que hayáis dicho: ‘este tío no tiene ni puta idea’ o algún comentario que os haya chocado o molestado?
-Hasta el momento no ha habido nadie que haya hecho una mala, malísima reseña de nosotros. Ojo, que no digo que no la haya, pero a nuestras manos no ha llegado. De todos modos, sabemos que no podemos gustar a todo el mundo y eso es respetable. Jamás insultaremos a nadie porque diga que no le gusta la banda, pero nunca podrán decir que el álbum suena mal o esté mal producido o cosas así… Sí que hubo un medio digital en Alemania que nos dio un ‘6 de 10’, pero, bueno, uno no se puede enfadar por esas cosas. Cualquier opinión es respetable; la falta de respeto o educación, no.
-Bueno, hombre, es un ‘bien’, tampoco es un suspenso, je, je…
¿Fue importante para vosotros que Xtreem Music os fichara? ¿Cómo lo conseguisteis?
-¡Claro!, tener un sello como Xtreem Music impone respeto (lo dice haciendo la señal de las comillas) y aporta seriedad y seguridad a la hora de presentar la banda a promotores o al público que no te conoce. Y para la distribución es crucial. Cuando salimos del estudio, yo ya tenía un listado de varios sellos, les mandé un promo-pack y uno de los que contestaron fue Xtreem Music. Contacté con Rotten, hablamos… ¡y listo, nos quedamos con Xtreem!
¿Sigue el contrato en vigor para el tercer LP? ¿Cuándo pensáis tener esta nueva obra en la calle?
-Bueno, paso a paso. Yo creo que no habría ningún problema para sacar el tercero con Xtreem Music, todo es hablarlo. No te negaré que ya tenemos temas listos y un montón de ideas aquí y allá. La idea es terminar las composiciones este año 2026 y grabar en el 27, pero, como comentaba antes, paso a paso, no vamos a forzar nada.
Respecto a “Earëndel”, ¿por qué este título?, ¿sencillamente por coger el nombre de una de las canciones? ¿Y por qué colocasteis la diéresis en una ‘e’?
-Earëndel fue una de las primeras canciones en componer para el segundo disco. Nos transmitía ese viaje estelar y chorradas de esas que sientes cuando tocas cierto tipo de canciones. Yo soy un flipao del cosmos, la antimateria, agujeros de gusano y todo lo relacionado con ello. Leí sobre la estrella más lejana a nosotros, llamada “Eärendel”, y la canción era como si intentáramos tocar o llegar a esa estrella, pero sabes que jamás de los jamases llegarás. De eso va la letra. La diéresis la desplazamos nosotros de la ‘a’ a la primera ‘e’ por darle ese toque personal nuestro.
Al principio de la conversación me decías que el nombre del grupo surgió porque os parecía en vuestro comienzo todo un ‘reto’ salir adelante con este proyecto…
-Sí, lo que te contaba, pero además nos formamos y ensayábamos cuando todo el mundo, en teoría, debería estar en casa (en plena pandemia), obedientes y sumisos… Nuestro espíritu de metal rebelde impedía obedecer y aquello se transformó en un ‘reto’ en vernos y seguir adelante, éramos -y somos- ‘retadores’, y al final derivó en RetadoR.
Por cierto, con la erre final también mayúscula, ¿verdad?
-Sí, el hecho de escribir la ‘R’ en mayúscula al final es algo bastante simbólico. La erre principal es el principio de algo y la segunda erre concluye o lo acaba, no da cabida a más cosas. Nosotros lo escribimos así por este significado, pero nadie está obligado a hacerlo…
-Seguiremos el ejemplo, que tampoco cuesta tanto, je, je…
(Continuará)