A la hora de hacer la declaración de la Renta, tenemos que tener cuidado con muchos aspectos, ya que la Agencia Tributaria conoce más de nosotros que, en ocasiones, nosotros mismos. O, al menos, sabe cuándo tenemos que declarar algo que puede que desconozcamos.
Esto ocurre, entre otros casos, con las cuentas conjuntas, es decir, las que tienen más de un titular, como puede tener una pareja que, pese a no estar casada, usa para sus gastos, ingresos, o incluso inversiones o cuentas de ahorro, lo que podría generar un problema a la hora de justificarlo.
Cómo declarar una cuenta conjunta
Uno de los casos más habituales es el de parejas que comparten una cuenta para los gastos del día a día, pero en la que solo uno de los dos tiene ingresos. Aunque pueda parecer lógico no darle importancia, Hacienda entiende que el dinero que entra en esa cuenta pertenece, en principio, a ambos titulares al 50%, salvo que se pueda demostrar lo contrario. Esto puede provocar que, a ojos de la Agencia Tributaria, una persona esté recibiendo ingresos que en realidad no son suyos.
También pasa mucho entre padres e hijos. Por ejemplo, cuando un padre incluye a su hijo en una cuenta para facilitarle el acceso al dinero o ayudarle con sus gastos. Si ese hijo figura como cotitular, Hacienda podría interpretar que parte del saldo le pertenece, lo que puede afectar a su declaración, especialmente si presenta la Renta por su cuenta o solicita becas y ayudas (las cuales podrían ser denegadas por ingresos que no sean reales).
Otro caso real bastante común es el de hermanos que heredan una cuenta y deciden mantenerla conjunta durante un tiempo. Mientras el dinero no se reparta formalmente, cada movimiento puede generar dudas sobre a quién corresponde realmente ese importe, y eso puede traducirse en requerimientos si no se justifica bien.

Incluso ocurre con cuentas utilizadas para alquileres o inversiones. Si varios titulares reciben ingresos, como el pago de un inquilino, no basta con que uno declare todo: en teoría, cada titular debería declarar su parte proporcional, ya que puede que uno de ellos no tenga que hacer la declaración, y se beneficie o salga perjudicado, dependiendo de la situación.