A la hora de vender un dispositivo de segunda mano, muchos de nosotros simplemente lo restauramos de fábrica, algo lógico para evitar que, el próximo dueño, tenga información personal nuestra. Sin embargo, a veces, no es suficiente.

Y es que, si hacemos eso, el teléfono solamente realizará un formateo rápido, lo cual no evita que, en un futuro, alguien intente recuperar los datos del mismo, pudiendo encontrar fotos, vídeos, y más información personal que puede que no queramos que nadie vea.

Cómo evitar que restauren nuestras fotos

No es común que alguien compre un móvil e intente recuperar datos de él, sin embargo, es posible, y lo mejor será ser precavidos antes de venderlo, minimizando así los riesgos.

Hay varias cosas que podemos hacer para ponérselo mucho más difícil a cualquiera que intente recuperar nuestras fotos. Una de las más sencillas es volver a llenar el teléfono de archivos antes de restaurarlo otra vez. Por ejemplo, puedes grabar varios vídeos largos o copiar películas o archivos pesados hasta que la memoria esté casi llena. Después haces otra vez el restablecimiento de fábrica. Al ocupar el espacio con datos nuevos, gran parte de la información antigua queda sobrescrita y es mucho más difícil recuperarla, ya que, si lo consiguen, solo podrán ver estos últimos archivos, y no los anteriores, ya que la memoria no es infinita.

También merece la pena echar un último vistazo al teléfono antes de borrarlo. Muchas veces las fotos no están solo en la galería. Pueden quedar guardadas en carpetas de aplicaciones, en descargas o en apps de mensajería como WhatsApp o Telegram. Son sitios donde se acumulan imágenes casi sin darnos cuenta y que a veces olvidamos revisar. Cuantos más lugares tengamos llenos de ellas, más fácil es que puedan encontrar y restaurar alguna.

Otro detalle crucial es la tarjeta microSD, si el móvil tiene una. Mucha gente la deja puesta cuando vende el teléfono y ahí pueden quedarse guardadas fotos, vídeos o documentos. Lo más recomendable es quitarla directamente o formatearla por separado desde un ordenador, sobre todo si se la queremos vender incluida (ya que puede que el nuevo teléfono que compremos no tenga ranura).

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