Todos sabemos que, para conectar un Fire TV, una consola, o cualquier dispositivo externo a una televisión, necesitamos un puerto HDMI o similar, algo que, actualmente, la mayoría de personas cree que solo se puede conseguir con un cable.
Sin embargo, no es del todo así, y existen dispositivos que, pese a no ser tan baratos como un cable, nos permiten hacer esto a distancia, es decir, sin necesidad de conectar nada más que un receptor y un emisor inalámbricos de HDMI, algo curioso.
Cómo funciona el HDMI inalámbrico
El HDMI inalámbrico es básicamente la unión de dos dispositivos que trabajan juntos: un transmisor y un receptor. El transmisor se conecta al dispositivo que quieres ver en la TV (como un Fire TV, una consola, etc), y el receptor se conecta al televisor o proyector. Lo mágico es que, en lugar de usar un cable, la señal de audio y vídeo viaja por el aire entre ambos.
Para que esto funcione, estos aparatos usan tecnologías de transmisión muy rápidas, normalmente en bandas de 5 GHz o incluso 60 GHz. Esto es importante porque una señal de vídeo en alta definición, y más aún en 4K, necesita pasar muchísimos datos por segundo. A diferencia de enviar contenido por internet, aquí lo que llega a la TV es casi exactamente lo mismo que saldría por un cable HDMI.
Un tema clave es la latencia, es decir, el retraso entre lo que haces y lo que ves en pantalla. En videojuegos o aplicaciones interactivas, un retraso grande arruina la experiencia. Por suerte, los modelos de buena calidad logran que este retraso sea apenas perceptible, casi como si usaras un cable normal. Eso sí, el precio también es elevado.
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El alcance varía según el equipo: algunos funcionan bien hasta 10 metros, otros pueden alcanzar 50, pero ten en cuenta que paredes, muebles o incluso otros aparatos pueden afectar la señal. Por eso, algunos dispositivos incluyen antenas más potentes o tecnologías que corrigen la señal cuando hay obstáculos. No están pensados exactamente para eso, y su función es no usar cables, no atravesar habitaciones.