Cada vez que le pides a un asistente virtual que redacte un email, o que te resuma lo que se ha hablado en una reunión de trabajo, entre muchas otras cosas, o incluso cuando usas la herramienta del móvil para borrar a un turista del fondo de una fotografía, estás asumiendo un riesgo real. Toda esa información íntima y sensible se manda a los centros de datos de las grandes corporaciones tecnológicas, para que su IA pueda procesarla. Sí, la IA tiene tus fotos.

Nos hemos acostumbrado a ceder nuestra huella digital a cambio de comodidad, y eso es bastante más grave que un serio problema. Sin embargo, estamos a las puertas de un volantazo tecnológico histórico, ya que el procesamiento en remoto tiene los días contados gracias a la irrupción de la inteligencia artificial local o Edge AI.

Problemas de la IA

Hasta ahora, la inteligencia artificial generativa ha necesitado una potencia de cálculo tan brutal que resultaba imposible meterla en un teléfono móvil o en un portátil ligero. Por eso, empresas como OpenAI, Google o Microsoft han apostado por un modelo centralizado, en el que tu dispositivo solo actúa enviando la orden, y son sus gigantes servidores los que hacen el trabajo pesado y te devuelven el resultado.

Esta forma de funcionar presenta dos problemas principalmente. Por un lado, está la constante amenaza de las brechas de seguridad, ya que, por más encriptación que prometan las compañías, un dato que viaja y se almacena en un servidor ajeno es susceptible de ser interceptado o utilizado para entrenar futuros modelos algorítmicos sin tu consentimiento. Por otro lado, dependemos de una conexión a internet permanente y estable, así que si te quedas sin cobertura o los servidores de la empresa se caen, tu dispositivo se vuelve inútil para esas tareas avanzadas.

Según los últimos informes publicados por la consultora tecnológica Gartner, la industria es plenamente consciente de este agotamiento del modelo. Sus previsiones señalan que el mercado está girando drásticamente hacia el procesamiento local, estimando que para finales de 2026, una gran parte de los ordenadores y smartphones de gama alta y media ejecutarán modelos de lenguaje complejos sin necesidad de subir nada a internet.

Robots de OpenAI con ChatGPT
ChatGPT 5.4 mini y ChatGPT 5.4 nano ya están disponibles. / Imagen generada por IA Nano Banana

Dependencia de internet

La magia que hace posible dejar de enviar nuestra vida a la nube es la NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal). Si la CPU, algo que todos conocemos, es el cerebro general de tu ordenador y la GPU se encarga de los gráficos, la NPU es un chip especializado y diseñado milimétricamente para ejecutar tareas de inteligencia artificial de forma ultraeficiente, consumiendo muy poca batería y sin sobrecalentar el equipo.

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