
Aunque cantando balada y música melódica, ella también es toda una “eléctrica”. Nos referimos a la locutora Rosa Chaves, a quien el paso del tiempo ha sometido a un justo olvido. Van pasando los años y seguimos sin ver una sola reseña de su contribución a la radio y la cultura popular española, así que aquí estamos para honrar el recuerdo de aquellos programas que la hicieran tan popular a finales de los años 70.
Según el dato que recoge la Biblioteca Nacional de España, esta comunicadora, cantautora y más tarde escritora nacida en el año 1959 dio sus últimas señales oficiales de vida creativa en 2012, cuando publicó el libro “El espíritu del tiempo”. En 1996 ya había hecho lo propio con “El sueño reproductor” y en 2007 llegó su colección de relatos “Sol de sombras”. Otras fuentes señalan una obra posterior: “Solo los locos esperan la lluvia”, que data de 2016.
Fuera de su obra literaria, la figura de Rosa María Chaves Fernández pertenece a un tiempo en que los 40 Principales lo eran todo en la radio española. Rosa quedó en segundo lugar en un concurso de DJs organizado por la casa que le permitió entrar en el Olimpo del medio en España. Fue el momento de las grandes voces radiales y juveniles que generaban sus propios seguidores y admiradoras, convertidos sus poseedores en poco menos que gurús generacionales. Ahí estaba por ejemplo Pepe Cañaveras, otro nombre más de cuantos hicieron grande a Radio Madrid FM y que hoy cuesta tanto rastrear en Internet -sabido es el poco aprecio que tiene Gran Vía 32 a su propia historia, a la que ha menospreciado hasta decir basta-.
Chaves fue pues una locutora de radiofórmula, pero no un automatismo sin personalidad ni criterio propio. Sus especiales características le hicieron única, convirtiéndola en un verso suelto que terminó por no encajar en el rígido funcionamiento de la futura cadena del grupo Prisa. Frente al controlado desparpajo de un Joaquín Luqui, Rosa tenía un deje castizo y un tanto hippy muy representativo de la mujer “progre” del momento. La acusaban de utilizar alguna que otra palabra malsonante y de no respetar las formas de la radio al uso. Incluso su aspecto y vestimenta parecían caducos, pero no eran sino el fiel reflejo del tardo-franquismo cultural y el Rollo que antecedió a la Movida. Como Rosa Léon, pero más de vender artesanía en Ibiza o el Rastro.
Su intervención en el programa de Jesús Hermida “Su Turno” en el que Vicente “Mariskal” Romero enseñó su famoso bate de beisbol “en señal de paz” la hizo brevemente conocida para el gran público. El enfrentamiento con su némesis radiofónica ha quedado para la historia de la televisión española como una de las primeras peleas mediáticas de aquellos locos cinco primeros años de libertad en España. Que le quiten lo bailao…
Polémicas aparte, Rosa Chaves se movía con enorme facilidad en todo tipo de formatos propios de la FM, especialmente en programas-río como “La gran movida”, que se emitía en las madrugadas del sábado al domingo. Despedía sus formatos nocturnos con la coletilla “Amor y humor” y su fama llegó a premiarla con la grabación de un disco para la compañía Hispavox.
En efecto, la “pinchadiscos” de Los 40 registró en 1980 un homónimo y único LP de Pop a lo Mari Trini, muy deudor de las producciones de Rafael Trabucchelli, el maestro de la ingeniería musical del llamado “sonido Torrelaguna”. El “Relámpago” Tony Luz diseño la portada y Agustín Serrano dirigió la orquesta, además de arreglar junto a Trabucchelli los nueve temas del vinilo. Ya en 1981 el primer single extraído fue el compuesto por “Dímelo” y “Contigo”, en tanto el segundo se reservó a la dupla “Ahora canto para ti” y “El Rastro”. La música y letra de todas las composiciones eran obra de la propia intérprete, lo que bien podría haberle brindado una cierta continuidad en esta ocupación alternativa.
La repentina desaparición de Rosa como figura pública generó todo tipo de conjeturas sobre el motivo de su abandono de la SER. Muchos y muchas nos preguntábamos cuál sería su siguiente destino profesional, pero nada supimos de ella durante décadas y hoy por hoy es uno de esos personajes ignotos que se merecerían una entrevista en profundidad. Rosa, si lees esto, ya sabes dónde nos tienes.
Leo Cebrián Sanz