Durante este mes de marzo, volveremos a tener un cambio de hora, adaptándonos al horario de verano, algo que sucede desde hace mucho tiempo, y a lo que estamos acostumbrados, sin embargo, los rumores de que no habrá más, llevan tiempo entre nosotros.
La noche del 28 al 29 de marzo será cuando se produzca, y a las 2 de la madrugada, pondremos el reloj en las 3, adelantándolo una hora que durará así hasta el 25 de octubre, donde el BOE ya ha confirmado que volveremos a retrasarlo ese día. Pero, ¿qué ocurrirá después?
¿Será el último cambio de hora en España?
La duda sigue ahí. Desde hace años se habla de la posibilidad de acabar definitivamente con los cambios de hora en toda la Unión Europea. De hecho, en 2018 la Comisión Europea realizó una consulta pública en la que participaron millones de ciudadanos, y una gran mayoría se mostró a favor de eliminar este sistema de adelantar y retrasar el reloj dos veces al año.
La idea que se planteó entonces era sencilla: que cada país eligiera si quedarse para siempre con el horario de invierno o con el de verano. De esa forma, se terminaría con los cambios de marzo y octubre. El motivo es que muchos estudios recientes cuestionan que realmente exista un ahorro energético importante, que era la razón principal por la que se implantó esta medida hace décadas.
Pero aunque el debate estuvo muy presente durante un tiempo, lo cierto es que todo quedó en pausa. Coordinar una decisión así entre todos los países europeos no es tan fácil como parece. Los horarios afectan al transporte, a los mercados, a los vuelos, a las comunicaciones entre países y, en general, al funcionamiento de muchas actividades diarias.

Que unos países lo adopten y otros no podría ser bastante caótico, ya que, de repente, coges un vuelo para dentro de 15 días sin saber que el cambio de hora solo se produce en uno de los países, y, cuando vas a embarcar, te das cuenta de que ya salió hace 1 hora, pues tu reloj cambió, pero el de Francia, por ejemplo, no.