Antes de la llegada de la inteligencia artificial, los asistentes virtuales ya formaban parte de nuestra vida cotidiana. Alexa y Google Home se han considerado siempre como las grandes alternativas comerciales para hacer que nuestro día a día sea más llevadero mediante la simplificación de tareas. Sin embargo, hay varios aspectos que los diferencian una vez que comienzan a configurarse y que proclaman ganador al dispositivo de Amazon.
La automatización de tareas ya había sido inventada años atrás gracias al lanzamiento de unos artilugios con los que ahorrar tiempo y mejorar la eficiencia. Con tan solo emitir unos comandos de voz muy sencillos, puedes invocar funciones muy prácticas y productivas. Por ejemplo, puedes pedirle a tu asistente que reproduzca música, te ofrezca información sobre el clima en tu ciudad o te resuma las noticias más relevantes de la jornada.
Pero no solo eso, también cuentan con la posibilidad de convertir tu hogar en un espacio inteligente por medio de dispositivos IoT compatibles con Alexa y Google Home. En las siguientes líneas, estableceremos cuáles son las ventajas del equipo de Amazon frente al de la gran G. Pueden ser muy similares, pero a la vez diferentes, y es ahí donde radica su verdadera utilidad.
Mayor compatibilidad con dispositivos inteligentes
La primera de las virtudes de Alexa es que cuenta con un amplio abanico de marcas que tienen la facilidad de integrarse en su ecosistema. Esto hace posible que intervengan en una red doméstica inteligente más de 100.000 dispositivos, según los datos estimados por la propia Amazon, frente a los 50.000 de Google Home. Esto supone el doble de productos con los que poder exprimir al máximo todas sus capacidades.
Esto supone que tengas menos problemas a la hora de elegir objetos que puedan conectarse sin ningún tipo de impedimento a Alexa. Al comprar una cerradura inteligente o unas bombillas que funcionan con comandos para encenderse, habrá más probabilidad de que funcionen con el asistente de Amazon que con el de Google.

Rutinas más variadas y flexibles
Las rutinas son otros de los complementos que traen de serie las dos herramientas de asistencia, pero Alexa se considera líder en este aspecto debido a que puede reaccionar a las diversas condiciones que se le proponen y que Google Home generalmente no hace. En este contexto, la creación de rutinas incluye un conjunto de activadores automáticos con horarios o alarmas para encender las luces justo al llegar a casa o ajustar el termostato al salir. Es decir, estableces el momento exacto en el que quieres que se accionen tus mecanismos IoT.
A su vez, Alexa también puede alertar de la activación de un sensor, como es el caso de la apertura de una puerta, algo que Google Home no logra efectuar.
Amazon Echo dispone de funciones innovadoras
Si nos centramos en la gama Echo, que combina un altavoz de gran potencia con un rendimiento de última generación, Alexa obtiene una superioridad bastante notable. Algunos de estos modelos registran funciones que van más allá del control por voz, como un sensor de temperatura integrado en el hardware del aparato que se sincroniza con ventiladores o calefactores.
También es importante destacar el añadido del protocolo Zigbee, un sistema de comunicación de corto alcance diseñado para optimizar la configuración y hacer que la conexión se amplíe por cada uno de los rincones de la casa, como si fuese una red en malla (mesh). Esto permite que se resuelvan todos los problemas de cobertura y que apenas se produzcan interferencias.