Montarse un ordenador para jugar a máxima resolución o simplemente actualizar la tarjeta gráfica se ha convertido, durante los últimos dos años, en tarea imposible si no quieres gastarte una fortuna. La inflación constante de los microchips, impulsada por la escasez de componentes y el auge voraz de la inteligencia artificial, parecía haber condenado a los usuarios a pagar cifras astronómicas para siempre.
Sin embargo, la ley de la oferta y la demanda es implacable, y el mercado acaba de darnos la primera gran alegría en mucho tiempo, porque el precio de las GPU está empezando a caer en picado.
El protagonista de esta inesperada rebaja no es otro que el ecosistema de AMD, concretamente su serie Radeon RX 9000. Tras semanas de precios inflados y ventas estancadas, los minoristas han comenzado a aplicar agresivos recortes de entre un 15 % y un 20 % para poder dar salida a un stock que estaba acumulando polvo en los almacenes. Pero, como expertos en hardware, tenemos que reconocer que esta rebaja no es un acto de caridad de las empresas, sino más bien porque el producto no se ha recibido como se esperaba.
Rebajas forzadas
Para entender la magnitud de esta caída de precios, hay que analizar cómo se infló el globo en primer lugar. Cuando la arquitectura RDNA 4 de AMD llegó al mercado, modelos tan esperados como la Radeon RX 9070 XT se anunciaron a principios de 2025 con un precio de venta recomendado muy atractivo, por tan solo 599 dólares en Estados Unidos. Esto parecía ser el golpe perfecto en la mesa de la gama media-alta.
Sin embargo, una severa escasez mundial de módulos de memoria GDDR6 obligó a AMD y a sus socios ensambladores a subir los costes de producción. Esto se trasladó inmediatamente al consumidor final, haciendo que los precios en la calle se disparasen hasta superar la barrera de los 800 dólares en su pico máximo. En España, cerca de 700 euros.
Los usuarios, en lugar de comprarlo, como es normal, dejaron de hacerlo. Los jugadores se negaron en rotundo a pagar precios de gama ultra alta por tarjetas que realmente pertenecían a la media-alta. Y de ahí pasamos a la situación actual, con los distribuidores obligados a rebajar el precio de los productos para tratar de liquidar algo de stock.
Motivos del fracaso
Más allá del sobreprecio inicial provocado por la memoria GDDR6, el desinterés de los usuarios tiene raíces profundamente técnicas. Sobre el papel, y fijándonos puramente en la rasterización bruta, la serie RX 9000 ofrece un rendimiento muy sólido frente a alternativas más caras. El problema llega cuando analizamos el ecosistema de software y las tecnologías de escalado, donde realmente hay debate hoy en día.