¿Cómo continúas una obra maestra del terror (en todas sus formas), un survival horror innovador y angustioso, un videojuego que hizo mucho más que calmar el hambre que tenían los fans de las dos principales sagas del género (Resident Evil y Silent Hill)? Además de haciéndole un remake, claro. Pues fijándote en lo que hizo otra saga, otra obra maestra, con anterioridad. No somos ni los primeros, ni los últimos, en decir que
La segunda aventura de Isaac Clarke celebra su 15º aniversario el 25 de enero, aunque en España y el resto de Europa llegó un 28 de enero de 2011. Fue una de esas segundas partes de las que se esperan grandes cosas porque su predecesor fue un bombazo inesperado. Un videojuego que, gracias a las capacidades visuales de la recién llegada generación HD, nos llevaba a una estación espacial a la deriva con una ambientación inolvidable.
Dead Space estaba inspirado por Horizonte Final, La Cosa y Alien, pero también por el todavía fresco Resident Evil 4. Una obra que aunaba todo eso para resultar en un survival horror intenso y terrorífico, pero también íntimo, pues incidía como pocos antes en una experiencia inquietante para todo ser humano: el miedo a estar solos en un espacio desconocido.
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