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The Beatles 50 años del último concierto en la azotea

Habían pasado casi tres años desde su último show en vivo, cuando The Beatles decidió aparecer en un escenario. Era el mediodía del 30 de enero de 1969, llegaron hasta la terraza del edificio ubicado en el número 3 de Saville Row, las oficinas centrales de Apple Corps, en la capital inglesa, y ofrecieron un recital histórico, aunque pocos sabían que sería la última vez que tocarían juntos.

 

En noviembre de 1968 habían lanzado The Beatles —más conocido como el Álbum blanco—, un disco que había terminado por descomponer la dinámica del grupo, dejándolo al borde de la separación. Volver al estudio a poco menos de tres meses de ese experimento doble en el que expusieron todas sus miserias, parecía poco atractivo. Sobre todo porque días antes (10 de enero) George Harrison y John Lennon habían tenido una pelea fuerte que auguraba la salida de la banda del guitarrista.

Incluso ese día no parecía que las cosas saldrían bien, fue un día especialmente frío. El equipo de filmación apenas entraba en la terraza; por el fuerte viento, los micrófonos que tomaban el sonido de amplificadores y batería tuvieron que ser recubiertos con pantimedias compradas esa misma mañana por el asistente del ingeniero de grabación, un joven Alan Parsons; y los músicos, sobre todo Lennon, tenían los dedos congelados.

Ringo Starr y Harrison amenazaron con cancelar todo pero Lennon gritó: “A la mierda… Vamos a hacerlo”. A esa hora los trabajadores de la zona salían a comer y fue cuando los cuatro Beatles y Billy Preston comenzaron a aporrear los acordes de “Get back”, con una fuerza espectacular.

Tras dos tomas de la canción, la banda siguió con “Don’t let me down”. Por un momento Lennon tenía dificultad para acordarse de las letras y tuvo a una asistente con pancartas que le ayudó a hacer memoria. En ese momento se dio un curioso juego de miradas con McCartney que hizo olvidar las disputas.

Después sonó “I’ve got a feeling, one after 909” —compuesta por la dupla a finales de los 50— y “Dig a pony”, mientras la gente miraba incrédula desde la calle y los balcones. Para el final, y con la policía —la comisaría estaba a menos de diez metros de las oficinas— entrando a la fuerza a las oficinas ante la denuncia de los vecinos más conservadores, la banda grabó la última versión de “Don’t let me down” y una tercera toma de “Get back”.

Al terminar la lista y ante la demanda policial de cortar el sonido, Lennon le habló desde lejos al micrófono: “Les quiero dar las gracias en nombre de la banda y espero que hayamos pasado la audición”. Esas palabras se convirtieron, meses más tarde, en el perfecto epitafio de la carrera de Los Beatles.

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